marzo 10, 2026

El primer ministro de Benjamín Netanyahu afirmó que la ofensiva militar de Israel contra Irán continúa en desarrollo y aseguró que uno de los objetivos estratégicos es debilitar al liderazgo del gobierno iraní.

Las declaraciones del mandatario se produjeron luego de la designación de Mojtaba Jamenei como nuevo líder supremo de Irán, tras la muerte de su padre, Alí Jamenei, ocurrida al inicio de la ofensiva militar en Teherán.

En un mensaje público, Netanyahu sostuvo que el futuro del país depende del propio pueblo iraní y afirmó que la población debería liberarse “del yugo de la tiranía”.

“Aún no terminamos. Nuestra aspiración es que el pueblo iraní se libere del yugo de la tiranía; en última instancia, depende de ellos. Pero no hay duda de que, con las medidas tomadas hasta ahora, les estamos rompiendo los huesos y aún no hemos terminado”, expresó.

Objetivos militares y apoyo de Estados Unidos

Desde el inicio de la ofensiva, Israel ha defendido que el debilitamiento del régimen de los ayatolás forma parte de sus metas estratégicas. La campaña militar se desarrolla con el respaldo de Estados Unidos y busca, además, reducir las capacidades de misiles balísticos y el desarrollo del programa nuclear iraní.

La primera oleada de bombardeos marcó el inicio de una escalada militar que provocó fuertes pérdidas en ambos bandos y generó preocupación internacional por el riesgo de una expansión del conflicto en Medio Oriente.

Entre las consecuencias más relevantes del conflicto se encuentra la muerte de Alí Jamenei, lo que desencadenó un rápido proceso de sucesión dentro de la estructura del poder iraní.

Balance de víctimas y advertencias humanitarias

El vocero del Ejército israelí, Effie Defrin, afirmó que los bombardeos conjuntos con Estados Unidos provocaron la muerte de unos 1.900 soldados y comandantes vinculados al régimen iraní.

Sin embargo, organizaciones independientes advierten sobre un elevado número de víctimas civiles. La ONG Human Rights Activists in Iran, con sede en Estados Unidos, estima que más de 1.100 civiles murieron desde el 28 de febrero, fecha en que comenzó la actual escalada militar entre Israel e Irán.

El escenario regional continúa siendo tenso y, por el momento, no existen señales claras de un cese inmediato de las hostilidades.

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