La reunión en Foz de Iguazú estará marcada por diferencias ideológicas, protestas en Europa y un vínculo frío entre el presidente argentino y Lula da Silva.
El presidente Javier Milei participará este sábado de la Cumbre del Mercosur en Foz de Iguazú, en un contexto regional complejo tras la decisión de la Unión Europea de postergar la firma del acuerdo comercial con el bloque sudamericano hasta enero. La medida debilitó el clima previo al encuentro y expuso nuevas tensiones entre los socios.
La postergación fue comunicada por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, luego de una fractura interna en el bloque y fuertes protestas de productores agropecuarios en Bruselas. Pese al impulso de países como Alemania y España, la falta de consenso —con Italia y Francia marcando reparos— terminó frenando el avance del tratado.
Este escenario agrega presión a la relación entre Milei y el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, anfitrión de la cumbre. El vínculo entre ambos mandatarios se mantiene distante desde la campaña de 2023, atravesado por diferencias ideológicas y declaraciones cruzadas, aunque la necesidad comercial obliga a una convivencia institucional mínima.
Para el Gobierno argentino, el nuevo aplazamiento europeo no es solo un dato diplomático, sino un elemento central de su narrativa política. Milei llega al Mercosur con una agenda intensa y un mensaje crítico hacia la estructura actual del bloque, buscando reposicionar a la Argentina en el tablero regional en medio de un contexto internacional cada vez más fragmentado.

