La normativa alcanzará a los contratos en curso una vez sancionada y tendrá impacto en indemnizaciones, vacaciones no gozadas y nuevas condiciones laborales.
El Gobierno nacional confirmó que la reforma laboral que impulsa el Ejecutivo tendrá vigencia sobre las relaciones laborales actuales del sector privado a partir del momento en que la ley sea sancionada por el Congreso. La aclaración despeja dudas sobre el alcance de la norma y abre un nuevo escenario para trabajadores y empleadores.
Desde el oficialismo explicaron que, una vez aprobada, las indemnizaciones futuras se calcularán bajo las nuevas condiciones, aun cuando la relación laboral haya comenzado con anterioridad. Lo mismo ocurrirá con los períodos de vacaciones que aún no hayan sido gozados, que podrán adecuarse al nuevo marco legal.
El ministro de Modernización, Federico Sturzenegger, remarcó que la reforma “es para todos los contratos, los actuales y los que vengan”, y sostuvo que no se trata de una aplicación retroactiva, sino de una vigencia hacia adelante sobre los efectos futuros de relaciones existentes, tal como lo establece el Código Civil y Comercial.
En ese sentido, el constitucionalista Félix Lonigro respaldó la interpretación del Gobierno y explicó que las leyes no son retroactivas, pero sí pueden aplicarse a las consecuencias de vínculos jurídicos en curso. Como ejemplo, señaló que si la ley se sanciona en marzo y un despido ocurre en abril, se aplicará la nueva normativa, aunque el contrato haya comenzado antes.
Por otro lado, se aclaró que los juicios laborales en trámite seguirán rigiéndose por la ley vigente al momento del despido, sin modificaciones. Este punto es uno de los ejes del rechazo sindical, que ya anunció una movilización a Plaza de Mayo para expresar su oposición a la reforma.

