Con el respaldo obtenido tras la aprobación de otras iniciativas clave en el Congreso, el oficialismo decidió avanzar con mayor velocidad en el tratamiento de la reforma laboral en la Cámara de Diputados. El proyecto, que forma parte del paquete de reformas estructurales impulsado por el Gobierno nacional, comenzará a debatirse en comisiones en los próximos días.
Desde el bloque libertario aseguran que el objetivo es modernizar el mercado de trabajo, promover la generación de empleo formal y reducir la litigiosidad laboral. Entre los ejes centrales del debate se encuentran modificaciones en los esquemas de contratación, cambios en el régimen indemnizatorio y ajustes en la regulación sindical.
El oficialismo confía en reunir los apoyos necesarios para dictaminar el proyecto, aunque deberá negociar con bloques dialoguistas para alcanzar mayorías en el recinto. La estrategia apunta a instalar la discusión técnica en comisión y, una vez obtenido el dictamen, llevar la iniciativa al debate parlamentario.
En paralelo, la iniciativa genera fuertes críticas por parte de sectores sindicales y de la oposición, que advierten sobre una posible pérdida de derechos laborales y un retroceso en garantías históricas para los trabajadores. De hecho, la CGT analiza medidas de fuerza en rechazo al avance del proyecto.
El clima político se mantiene tenso en el Congreso, donde la reforma laboral aparece como uno de los temas centrales de la agenda legislativa en el inicio del período ordinario. La discusión promete extenderse en las próximas semanas, con posiciones marcadas tanto dentro como fuera del Parlamento.

