En medio del debate por la reforma laboral que se discute en el Congreso de la Nación, los principales gremios del transporte anunciaron su adhesión a una huelga total, en coincidencia con el paro nacional convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT) en rechazo a las modificaciones propuestas al régimen laboral argentino.
La medida, prevista por 24 horas, implicará que colectivos, trenes, subtes y taxis no funcionarán durante el día en que la Cámara de Diputados trate la reforma, lo que anticipa un impacto considerable en la movilidad urbana y en el funcionamiento de servicios esenciales en todo el país.
Los gremios del transporte se suman a esta huelga con el argumento de defender los derechos laborales y presionar para que no se aprueben artículos que, a su juicio, afectan garantías de los trabajadores. La Unión General de Asociaciones de Trabajadores del Transporte (UGATT) ratificó que la decisión se tomó en el marco del plan de lucha de la CGT, lo que subraya la fuerte oposición sindical al proyecto oficialista.
Desde la CGT se informó que esta será la cuarta huelga general organizada contra la gestión del Gobierno, en medio de un clima de tensión con el oficialismo y de continuas negociaciones en el Congreso para lograr dictámenes y las mayorías necesarias en las dos cámaras legislativas.
La incorporación del transporte a la medida implica que, además de la paralización de servicios de pasajeros, es probable que la protesta tenga efectos en otras actividades, debido a la falta de transporte urbano durante toda la jornada de huelga, lo que intensifica la presión sobre los legisladores que deben definir el futuro de la reforma laboral.

