La marca de galletitas Tía Maruca confirmó el cierre definitivo de su planta industrial en Albardón, San Juan, luego de 27 años de trayectoria en el mercado argentino. La medida dejó sin trabajo a decenas de empleados, que comenzaron a recibir telegramas de despido de manera inmediata.
Según explicó la empresa, la caída sostenida del consumo interno y el aumento de los costos de insumos clave como la harina y el azúcar hicieron insostenible mantener la producción. A eso se sumó que la fábrica venía operando muy por debajo de su capacidad instalada, lo que encareció el costo de cada producto elaborado.
La planta de Albardón había sido incorporada por la compañía en 2017, en pleno plan de expansión hacia el mercado nacional y la exportación a países limítrofes. Tras conocerse los despidos, los trabajadores se movilizaron en los accesos a la fábrica en reclamo de respuestas, mientras el gremio de la alimentación negocia con la empresa el pago de las indemnizaciones.
El cierre no solo golpea a los operarios despedidos, sino también a una cadena de proveedores locales que dependían del funcionamiento continuo de la planta. La falta de crédito accesible y la carga impositiva también fueron señaladas como factores que impidieron modernizar la producción para hacerla más competitiva.
