El Banco Central de Reserva de El Salvador informó que las importaciones del primer semestre del año totalizaron 9.319,7 millones de dólares, una cifra sin precedentes para ese período. En simultáneo, las exportaciones se ubicaron en 3.400,6 millones de dólares, muy por debajo de lo que el país necesita para equilibrar su balanza comercial.
La diferencia entre lo que El Salvador compra y vende al exterior creció un 11,6% respecto del mismo período del año anterior. Con este resultado, el déficit comercial trepó a su peor nivel en los últimos treinta años, según los propios registros del organismo monetario.
El fuerte incremento de las compras externas refleja una dependencia creciente de productos importados, mientras que el sector exportador no logra despegar al mismo ritmo. Los analistas económicos suelen señalar este tipo de desequilibrios como una señal de alerta sobre la competitividad productiva de un país y su capacidad de generar divisas propias.
El dato se conoce en un contexto de seguimiento constante de las cuentas externas salvadoreñas, país que en los últimos años atravesó distintas reformas económicas. La brecha entre importaciones y exportaciones será un punto clave a monitorear en lo que resta del año, de cara al cierre del ejercicio fiscal.
