El paro nacional docente convocado por CTERA dejó dos lecturas opuestas sobre su impacto real. El Gobierno, que todavía no cuenta con números definitivos, sostiene que la adhesión fue despareja según la provincia, mientras que el sindicato habla de un acatamiento altísimo y una participación masiva en todo el territorio.
Desde Capital Humano confirmaron que están procesando datos recolectados por dependencias provinciales, aunque no hay fecha estimada para difundir el informe final. Según trascendió, la medida no habría tenido un apoyo contundente, y la disparidad territorial estaría vinculada al signo político de cada gobierno local: fuerte adhesión en Buenos Aires, La Pampa y Tierra del Fuego, y escaso impacto en la Ciudad de Buenos Aires y Chaco.
En el Gobierno también apuntaron contra el gobernador bonaerense Axel Kicillof, a quien acusan de haber alentado internamente a los docentes a sumarse al paro. En paralelo, evalúan aplicar sanciones económicas al gremio y hasta la quita de personería gremial, amparados en la ley de Modernización Laboral que declaró a la educación servicio esencial con la obligación de garantizar un 75% de las tareas.
CTERA, en cambio, celebró la jornada como un éxito y destacó la movilización frente al Ministerio de Economía junto a CONADU, CONADU Histórica y ATE. La conducción del gremio, encabezada por Sonia Alesso y Roberto Baradel, reclamó la reapertura de la paritaria nacional docente, la recomposición salarial, el pago del FONID y una nueva ley de financiamiento educativo, además de rechazar el proyecto de Ley de Libertad Educativa.
