Cinco policías de la Comisaría 31ra de Las Chacritas quedaron formalmente imputados por la golpiza que habría sufrido un hombre detenido dentro de la dependencia. Se trata del cabo José Gabriel Páez, y los agentes Miguel Alejandro Saldaña, Lucas Ortiz, Hernán Ochoa y Fabián Atencio, todos detenidos tras un allanamiento ordenado por la UFI Delitos Especiales.
Cada uno enfrenta cargos distintos según su rol en el episodio. Ochoa fue acusado de apremios ilegales y lesiones graves agravadas por ser funcionario público, al considerarse que tuvo participación directa en la agresión que le fracturó el tobillo a la víctima. Páez y Saldaña, en cambio, quedaron imputados por vejaciones y apremios ilegales, mientras que Ortiz y Atencio fueron señalados por incumplimiento de sus deberes al no impedir el ataque ni socorrer al detenido.
El caso salió a la luz después de que el hombre, identificado como Braian Alexander Pasten, de 29 años, apareciera con una lesión ósea severa horas después de haber ingresado caminando y sin heridas visibles a la comisaría. Ese contraste entre su estado al momento de la aprehensión y las horas posteriores es uno de los puntos que más complica a los efectivos investigados. Pasten, conocido con varios apodos, tiene antecedentes penales, aunque la pesquisa se enfoca únicamente en el trato que recibió mientras estaba bajo resguardo estatal.
Para reconstruir los hechos, la fiscalía ordenó secuestrar las grabaciones de las cámaras de seguridad del lugar y prevé tomar declaración a otros detenidos que compartían el calabozo. Este viernes se realizó la audiencia de formalización, donde el Ministerio Público presentó las pruebas recolectadas hasta el momento y pidió las medidas procesales para los cinco acusados.
