La investigación sobre el crimen de Gonzalo tomó un giro inesperado. Al principio se creía que había sido cometido por tres atacantes desconocidos, pero la autopsia y otros elementos de prueba llevaron a revisar la escena y los testimonios de quienes estaban en la casa en el momento del suceso.
Entre los testigos estaba la novia de 16 años de Gonzalo, quien ahora se convirtió en el principal enfoque de la investigación. La hipótesis principal es que el disparo pudo haber sido accidental, pero la Justicia de Menores aún debe determinar su participación y establecer la mecánica exacta del suceso.
Las nuevas evidencias y declaraciones llevaron a la UFI Delitos Especiales a transferir la causa a la Justicia de Menores. El juez Jorge Toro es el encargado de las actuaciones en este fuero, mientras que los investigadores continúan analizando los detalles del hecho.
El objetivo de la Justicia es ahora determinar las circunstancias exactas en las que ocurrió el disparo y la participación real de la menor en el crimen.
