China confirmó oficialmente este lunes que el presidente Xi Jinping realizará una visita de Estado a Estados Unidos entre el 23 y el 25 de septiembre, por invitación de su homólogo estadounidense, Donald Trump.
La confirmación fue realizada por el Ministerio de Relaciones Exteriores chino, que hasta ahora no había oficializado el viaje anunciado previamente por Washington. Durante su estadía, Xi mantendrá conversaciones con Trump sobre asuntos vinculados con la relación bilateral y cuestiones internacionales.
La visita será la segunda cumbre entre ambos presidentes durante 2026, después del viaje de Trump a China en mayo. También representará un nuevo encuentro presencial dentro del actual período de la relación bilateral.
El portavoz de la Cancillería china, Guo Jiakun, señaló que Pekín buscará aprovechar la reunión para profundizar el diálogo, ampliar la cooperación y gestionar las diferencias existentes entre las dos principales potencias económicas.
Comercio y aranceles, en el centro de las conversaciones
La reunión tendrá lugar en un contexto marcado por las disputas comerciales entre China y Estados Unidos, especialmente en torno a los aranceles, el acceso a mercados y las políticas destinadas a proteger sectores considerados estratégicos.
Ambos gobiernos mantienen una tregua comercial cuyo futuro será uno de los asuntos relevantes de las conversaciones. Según Reuters, el entendimiento vigente tiene una fecha de vencimiento en noviembre y las negociaciones preparatorias ya incluyen la posibilidad de extenderlo.
Las cuestiones vinculadas con las tierras raras, las exportaciones de productos estadounidenses a China y las restricciones tecnológicas también forman parte del escenario de negociación.
Inteligencia artificial y competencia tecnológica
La inteligencia artificial será otro de los asuntos relevantes de la relación bilateral.
Funcionarios de ambos países mantuvieron recientemente conversaciones sobre seguridad y regulación de la inteligencia artificial. Según Reuters, Washington y Pekín acordaron continuar ese diálogo y prevén una nueva reunión dentro de aproximadamente dos meses en Shenzhen.
Las discusiones abarcan cuestiones como los riesgos asociados al desarrollo de sistemas de inteligencia artificial, los modelos de código abierto y la necesidad de establecer mecanismos de comunicación frente a eventuales incidentes relacionados con esta tecnología.
La competencia tecnológica entre ambos países también incluye las restricciones a la exportación de tecnología avanzada y el acceso a minerales críticos.
Una relación marcada por la competencia
Desde Pekín, Guo Jiakun definió como un hecho de importancia que Xi y Trump realicen visitas recíprocas en un período de seis meses.
El portavoz afirmó que China pretende enriquecer lo que definió como una relación de “estabilidad estratégica constructiva”, fortalecer el diálogo y la cooperación y gestionar adecuadamente las diferencias.
La agenda bilateral, sin embargo, excede las cuestiones comerciales. Entre los temas que podrían aparecer en las conversaciones se encuentran también Taiwán, la situación en Medio Oriente y la relación económica y tecnológica entre ambas potencias.
La cumbre se desarrollará, por lo tanto, mientras Washington y Pekín mantienen una intensa competencia económica y tecnológica, pero al mismo tiempo buscan conservar mecanismos de negociación para evitar una escalada de sus diferencias.
