25 de septiembre de 2026
Trump recibió a Xi Jinping en Washington en una cumbre marcada por el comercio, la IA y las tensiones geopolíticas



El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este miércoles en Washington al mandatario chino, Xi Jinping, quien inició una visita de Estado de tres días al país. El encuentro constituye el tercer cara a cara entre ambos desde el regreso de Trump a la Casa Blanca y el primero de Xi en Washington desde 2015.

Xi arribó a la base militar de Andrews, en Maryland, acompañado por su esposa, Peng Liyuan. Trump se trasladó personalmente hasta el pie del avión para recibirlo junto a la primera dama, Melania Trump, en una ceremonia que incluyó honores militares.

El gesto fue considerado inusual dentro del protocolo estadounidense. El presidente norteamericano buscó de esta manera remarcar la importancia de la visita y de la relación entre las dos principales potencias económicas del mundo.

La recepción también tuvo un componente simbólico en relación con la visita de Trump a China en mayo. En aquella oportunidad, el mandatario estadounidense recibió un trato protocolar destacado por parte de las autoridades chinas.

La tregua comercial se extiende hasta enero

Uno de los primeros resultados concretos de las negociaciones entre Washington y Pekín fue la extensión de la tregua comercial bilateral.

El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, confirmó que el acuerdo que debía finalizar en noviembre continuará vigente hasta el 10 de enero de 2027. La prórroga busca otorgar más tiempo a ambas partes para negociar un acuerdo comercial de mayor alcance.

Las conversaciones incluyen los aranceles, las compras chinas de productos estadounidenses y las barreras comerciales. Washington también busca avanzar en compromisos vinculados con productos agrícolas y aeronaves.

La extensión permite mantener en pausa una nueva escalada arancelaria mientras continúan las negociaciones sobre cuestiones que siguen generando diferencias entre ambos países.

Tierras raras y tecnología

Entre los temas económicos más sensibles se encuentran las tierras raras y otros minerales críticos.

China mantiene una posición dominante en la extracción, procesamiento y producción de materiales indispensables para sectores como la industria tecnológica, energética y de defensa. Washington busca mayor previsibilidad en el suministro de estos recursos, mientras Pekín procura mantener abierto el acceso a determinados mercados y tecnologías estadounidenses.

La cuestión tecnológica se extiende también a la inteligencia artificial. Los dos países compiten por el liderazgo en un sector considerado estratégico tanto para la economía como para la seguridad nacional.

Funcionarios estadounidenses y chinos vienen analizando mecanismos de diálogo destinados a reducir el riesgo de incidentes vinculados con el desarrollo y uso de sistemas de inteligencia artificial. Entre las alternativas discutidas aparece incluso la posibilidad de establecer un canal de comunicación similar a los mecanismos utilizados durante la Guerra Fría para evitar escaladas accidentales.

Taiwán, uno de los principales puntos de tensión

Taiwán continúa siendo uno de los asuntos más delicados de la relación bilateral.

China considera a la isla parte de su territorio, mientras Estados Unidos mantiene vínculos con Taipéi y es su principal proveedor internacional de armamento.

Pekín busca que Washington modifique o limite determinados aspectos de su política hacia Taiwán, mientras sectores estadounidenses reclaman mantener el respaldo militar a la isla. La cuestión podría convertirse en uno de los principales puntos de discusión durante las conversaciones entre Trump y Xi.

La posición estadounidense respecto de Taiwán también tiene implicancias para sus alianzas militares en Asia, particularmente con Japón y Corea del Sur.

Irán también forma parte de la agenda

La guerra y la situación económica de Irán constituyen otro de los temas que Washington pretende abordar con Pekín.

China mantiene relaciones económicas y energéticas con Teherán y es uno de los principales compradores de petróleo iraní. La administración Trump busca que el gobierno chino utilice su relación con Irán para ejercer presión sobre las autoridades iraníes.

Pekín, por su parte, mantiene una posición diferente respecto de las acciones estadounidenses contra Teherán y ha continuado desarrollando relaciones económicas con el país.

Una cumbre para administrar una relación estratégica

La reunión entre Trump y Xi se produce en un escenario de competencia que excede ampliamente la disputa comercial.

Comercio, tecnología, minerales críticos, seguridad regional y Taiwán forman parte de una relación en la que ambos gobiernos buscan preservar sus intereses mientras intentan evitar una nueva escalada.

La extensión de la tregua comercial hasta enero constituye, por ahora, uno de los principales resultados concretos de las negociaciones. Sin embargo, las cuestiones estructurales que enfrentan a Washington y Pekín —desde la competencia tecnológica hasta Taiwán— continúan abiertas.

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