La auditoría de cuentas del banco central detalla que la entidad monetaria realizó apuestas sobre la evolución del precio del oro en los mercados internacionales, utilizando lingotes enviados al exterior como respaldo. El metal experimentó una suba extraordinaria, lo que provocó que los cálculos de la conducción fallaran y generara una pérdida millonaria que debió pagarse con divisas.
La cifra roja se desglosa en dos conceptos: 960 millones de dólares por el resultado negativo directo de las operaciones de cobertura y derivados, más 62,8 millones de dólares en concepto de primas fijas por contratos de opciones. La Auditoría General remarcó que es la primera vez en su historia que audita un quebranto de semejante magnitud en las cuentas del BCRA, y es también la primera vez que se utilizan las reservas físicas de oro para transacciones financieras de riesgo.
En el mismo período, la tenencia total de oro del banco experimentó una ganancia contable de más de 8 billones de pesos por la revalorización del metal en mercados internacionales. Desde el gobierno se intentó compensar la pérdida con esa ganancia patrimonial, pero los auditores aclararon que se trata de fenómenos distintos: la revaluación hubiese ocurrido de todos modos con el oro guardado en el país, mientras que el quebranto representa una pérdida neta e irreversible.
El BCRA sostiene que el movimiento de las reservas fue para refundir barras de menor aceptación comercial y mejorar su calidad a menor costo. Mientras tanto, la Auditoría General continúa con una auditoría de gestión enfocada en la logística del traslado de los lingotes al exterior, para determinar los motivos de la salida, el destino final y si generó algún beneficio concreto para la entidad.
