El equipo sanjuanino llega a esta instancia decisiva tras completar una buena primera fase, donde terminó segundo en su zona dejando atrás a General Belgrano de Media Agua. Ahora enfrenta el desafío de otra dimensión: una serie de eliminación directa contra un rival con amplia experiencia en este tipo de compromisos.
Palmira es un club histórico fundado en 1912 con sede en Mendoza, conocido popularmente como El Jarillero u El Escoba por sus tradicionales seguidores. El conjunto aurinegro tiene un cartel de rival complicado en el interior del país, con antecedentes notables en partidos decisivos donde demuestra capacidad para controlar el juego desde una postura defensiva.
Entre sus credenciales figura un memorable episodio de la Copa Argentina en 1970, cuando eliminó a Independiente de Avellaneda con un global de 5-3. Además, el equipo mendocino mantiene un historial perfecto en definiciones por penales en las ediciones recientes del certamen, lo que suma presión a cualquier enfrentamiento directo.
Unión necesita aprovechar la condición de local para tomar ventaja antes de viajar a Mendoza la próxima semana. El objetivo es imponer ritmo, controlar el partido desde el inicio y contar con una diferencia favorable para la revancha en territorio mendocino, donde cualquier pequeño detalle puede resultar decisivo.
