enero 15, 2026

El gobierno argentino redefinió su postura sobre la crisis en Venezuela y decidió archivar el apoyo explícito a Edmundo González Urrutia, en línea con la nueva estrategia internacional impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El giro marca un alineamiento casi total de la Casa Rosada con Washington y abre una nueva etapa de cautela diplomática.

Según información publicada por medios nacionales, la administración de Javier Milei optó por no pronunciarse públicamente hasta que exista mayor claridad sobre el proceso de transición política en Caracas. La decisión se tomó luego de que Trump relativizara el respaldo a los principales referentes opositores venezolanos, entre ellos González y María Corina Machado, al considerar que no cuentan con el apoyo interno suficiente para conducir el país.

Desde el Ejecutivo argentino reconocen que el escenario venezolano continúa dominado por el régimen chavista y que no están dadas las condiciones para un proceso electoral transparente en el corto plazo. En ese contexto, el Gobierno eligió bajar el perfil y esperar definiciones más concretas por parte de Estados Unidos antes de volver a fijar posición.

El cambio no pasa desapercibido: semanas atrás, Milei había manifestado públicamente su respaldo a Edmundo González Urrutia, a quien llegó a definir como “presidente electo”. Sin embargo, la nueva línea internacional impone prudencia estratégica, incluso frente a temas sensibles como las negociaciones informales con el gobierno de Caracas y el rol de figuras clave del oficialismo venezolano.

De este modo, la política exterior argentina reafirma su alineamiento geopolítico con Estados Unidos, aunque al costo de adoptar una posición incómoda en la región y de congelar definiciones que, hasta hace poco, parecían firmes.

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