marzo 7, 2026

nEl oficialismo busca suprimir las primarias obligatorias mediante una reforma en el Congreso. Distintos sectores advierten que la medida apunta a complicar el armado electoral de una oposición actualmente fragmentada.

Con la mirada puesta en el escenario político de 2027, la gestión del presidente Javier Milei ratificó su intención de avanzar con la derogación de las Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). La iniciativa se enmarca dentro de un proyecto más amplio de reforma política y electoral que La Libertad Avanza busca debatir y aprobar en el Congreso de la Nación.

Desde el Ejecutivo argumentan que el sistema actual implica un gasto económico evitable para el Estado y obliga a la ciudadanía a participar en las definiciones internas de los partidos. Sin embargo, diversos analistas y dirigentes opositores señalan que la medida tiene un trasfondo estratégico claro: capitalizar y profundizar la división de sus principales adversarios políticos.

En el actual mapa político nacional, tanto el peronismo como las fuerzas que integraban Juntos por el Cambio atraviesan procesos de reestructuración y carecen de un liderazgo único consolidado. Las PASO han funcionado históricamente como la herramienta institucional y financiada por el Estado para ordenar esas disputas. Su eliminación obligaría a los distintos espacios a alcanzar consensos a contrarreloj o, en su defecto, a competir por separado en los comicios generales, un escenario que fragmentaría el voto opositor y beneficiaría a un oficialismo ya encolumnado.

El debate por la continuidad de las primarias promete tensar el diálogo legislativo en los próximos meses. El Gobierno nacional deberá emprender un intenso proceso de negociaciones con los bloques dialoguistas para intentar alcanzar las mayorías necesarias y concretar esta reforma estructural antes del próximo año electoral.