El Gobierno argentino formalizó su salida de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una decisión que había sido anunciada el 17 de marzo de 2025 y que se concretó tras cumplirse el plazo legal de un año.
La medida fue confirmada por el canciller Pablo Quirno, quien explicó que la notificación fue enviada al secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, en su rol de depositario de la Constitución del organismo sanitario.
Según detalló el funcionario, la desvinculación se realizó conforme a la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, que establece un período de 12 meses desde la notificación formal.
“Nuestro país continuará promoviendo la cooperación internacional en salud a través de acuerdos bilaterales y ámbitos regionales”, sostuvo Quirno.
La decisión del gobierno de Javier Milei responde a diferencias con el enfoque de la OMS, especialmente en temas vinculados a la gestión de pandemias y regulación de medicamentos.
A partir de ahora, la estrategia estará centrada en:
- acuerdos bilaterales
- cooperación regional
- mayor autonomía en políticas sanitarias
En ese marco, Argentina mantendrá su membresía en la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que pasará a tener un rol clave en la articulación internacional.
Qué implica la salida
La desvinculación de la OMS implica que el país:
- dejará de participar en programas y fondos globales
- perderá acceso directo a redes de vigilancia epidemiológica
- no integrará espacios técnicos internacionales del organismo
Nueva agenda regional
En paralelo, el Gobierno busca fortalecer su presencia en la OPS. Recientemente, el director del organismo, Jarbas Barbosa, encabezó una reunión junto al ministro de Salud, Mario Lugones, con laboratorios y autoridades nacionales.
Uno de los ejes fue ampliar la participación argentina en el Fondo Rotatorio regional, incluyendo la exportación de medicamentos de alto costo.
También se presentó una iniciativa vinculada a la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), que busca que sus certificaciones sean reconocidas automáticamente por otros países en compras conjuntas.
De este modo, el Gobierno apunta a reconfigurar su inserción internacional en salud, priorizando vínculos directos y regionales tras su salida del principal organismo sanitario global.
