La billetera virtual enfrenta niveles de morosidad que alcanzan el 63% en su segmento no financiero. A diferencia de los bancos tradicionales, la imposibilidad de debitar deudas de cuentas sueldo agrava la situación y genera reclamos en el funcionamiento de la app.

La creciente morosidad en el sistema financiero argentino encendió las alarmas y está golpeando con especial dureza al sector de las billeteras virtuales. Según reportes del mercado, la empresa Ualá, fundada por Pierpaolo Barbieri, registra actualmente un nivel de impagos que ronda el 43% en su segmento bancario, una cifra que se agudiza y escala hasta el 63% en sus líneas de crédito no financieras.
Especialistas del sector explican que esta situación responde a una combinación de altas tasas de interés otorgadas a perfiles de riesgo y la caída en la capacidad de pago de los usuarios. Además, a diferencia del sistema bancario tradicional, las fintech enfrentan una limitación estructural clave: no cuentan con el mecanismo de débito automático sobre cuentas sueldo. Su nivel de cobranza depende casi exclusivamente de que el cliente decida transferir los fondos a la aplicación para saldar su deuda, lo que acelera el aumento de la mora en contextos de crisis.
El impacto de este desajuste ya comenzó a reflejarse en la experiencia de los usuarios. En las últimas semanas, se multiplicaron las quejas en redes sociales por demoras de varios días en las acreditaciones, pagos rechazados pese a contar con saldo disponible y una falta de respuesta por parte del soporte técnico. En paralelo, la compañía anunció recientemente un recorte del 9% en su plantilla laboral a nivel regional.
Pese a este complejo escenario operativo y al deterioro en la calidad de su cartera de deudores, la empresa logró asegurar un respaldo clave para afrontar la contingencia: recientemente cerró una ronda de capitalización por 195 millones de dólares, liderada por un fondo internacional, que le brindará liquidez mientras intenta estabilizar sus números.
