El diálogo previsto para este fin de semana enfrenta dudas por acusaciones cruzadas y tensiones en Medio Oriente que ponen en riesgo la tregua vigente.
La incertidumbre domina las negociaciones previstas entre Estados Unidos e Irán en Islamabad, ante la falta de confirmación sobre la llegada de las delegaciones y el aumento de las tensiones en la región.
El alto el fuego, que lleva dos días de vigencia, logró frenar los bombardeos estadounidenses e israelíes sobre territorio iraní. Sin embargo, no alcanzó para detener otros focos de conflicto, como los ataques de Israel contra Hezbollah en Líbano, ni el bloqueo del estrecho de Ormuz, clave para el comercio global de petróleo.
Desde Washington, el vicepresidente JD Vance afirmó que su país está dispuesto a negociar “de buena fe”, aunque advirtió sobre posibles consecuencias si Irán no cumple con los compromisos.
Según el diario The Washington Post, la delegación norteamericana buscará incluir en la agenda la liberación de ciudadanos estadounidenses detenidos en Irán, aunque ese punto podría quedar relegado si las conversaciones se tornan complejas.
Del lado iraní, la agencia Tasnim advirtió que las negociaciones podrían suspenderse si Israel no detiene sus ataques en Líbano, lo que suma presión sobre el proceso.
Una de las principales diferencias entre las partes es el alcance de la tregua. Mientras Pakistán sostiene que el alto el fuego debería aplicarse en toda la región, incluyendo Líbano, tanto Estados Unidos como Israel lo descartan.
Esta divergencia complica el escenario diplomático, en especial tras los recientes bombardeos israelíes en Beirut, que dejaron cientos de víctimas según autoridades libanesas.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, indicó que su país está dispuesto a iniciar negociaciones con Líbano para desarmar a Hezbollah, aunque los ataques continúan.
El cierre parcial del estrecho de Ormuz mantiene en alerta a los mercados internacionales. Antes del conflicto, más de 100 embarcaciones cruzaban diariamente esa vía; tras la tregua, el número se redujo de manera drástica.
El precio del crudo Brent ronda los 97 dólares por barril, con un aumento superior al 30% desde el inicio del conflicto, lo que impacta en la economía global.
El presidente Donald Trump cuestionó públicamente a Irán por restringir la circulación marítima y advirtió que esa situación contradice los términos del acuerdo.
Además del cese del fuego, las negociaciones deberán abordar temas sensibles como el programa nuclear iraní y el desarrollo de misiles.
Washington insiste en impedir que Irán avance en la fabricación de armas nucleares, mientras que Teherán sostiene que su programa tiene fines pacíficos y exige mantener su derecho a enriquecer uranio.
Por el momento, el desarrollo de las conversaciones dependerá de la evolución del conflicto en Líbano y del cumplimiento efectivo del alto el fuego en la región.
