Los precios del petróleo volvieron a registrar una fuerte suba este jueves en los mercados asiáticos, impulsados por la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán y la posibilidad de un bloqueo prolongado del estratégico estrecho de Ormuz.
El crudo Brent, referencia global, llegó a trepar un 6,8% hasta los US$126 por barril —su nivel más alto en cuatro años— antes de retroceder y estabilizarse en torno a los US$115. En paralelo, el West Texas Intermediate (WTI), referencia estadounidense, avanzó hasta los US$110.
Un punto clave para el mercado energético
El estrecho de Ormuz es una vía estratégica por la que circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Su cierre, vigente desde finales de febrero, genera un fuerte impacto en el suministro global.
Desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump advirtió que el bloqueo podría extenderse “durante varios meses”, lo que incrementó la incertidumbre en los mercados.
“El bloqueo es algo más efectivo que los bombardeos”, afirmó el mandatario, reforzando la presión sobre Teherán en medio de negociaciones estancadas por el programa nuclear iraní.
Mercados en alerta
El contexto geopolítico sin señales de distensión mantiene en vilo a los inversores. Analistas advierten que, además del riesgo de interrupción del suministro, comienza a crecer la preocupación por una caída sostenida en la producción.
En este escenario, las bolsas asiáticas también reflejaron el impacto, con caídas en plazas como Tokio y Hong Kong.
Negociaciones sin avances
La suba del crudo se da en paralelo al estancamiento de las negociaciones entre Washington y Teherán. La reciente propuesta iraní para reabrir el paso marítimo no logró convencer a la administración estadounidense, lo que diluye las expectativas de una solución rápida.
Mientras tanto, la volatilidad del petróleo sigue siendo uno de los principales focos de preocupación para la economía global, por su impacto directo en la inflación y el crecimiento.








