El exgobernador de San Juan y actual senador nacional aseguró que buscará competir por la Presidencia con el respaldo de “gente de peso”. Su postulación nacional se da en medio de fuertes cuestionamientos internos tras la derrota provincial y bajo la sombra de investigaciones como la del Acueducto Gran Tulum.

El tablero político nacional y provincial sumó en las últimas horas una pieza inesperada. El exgobernador de San Juan y actual senador, Sergio Uñac, anunció formalmente su intención de ser candidato a Presidente de la Nación. Durante sus declaraciones, el dirigente aseguró no ser un “lobo solitario” en esta iniciativa y afirmó que “hay gente de peso que acompaña la decisión”, buscando mostrar músculo político de cara a la contienda electoral.
Sin embargo, el lanzamiento de sus aspiraciones nacionales se produce en un contexto sumamente delicado para su figura política. Puertas adentro del Partido Justicialista, la noticia generó opiniones divididas. Uñac busca proyectarse a nivel nacional en medio de persistentes cuestionamientos internos por haber sido el conductor político que llevó al peronismo a perder la gobernación de San Juan en manos de la oposición, cerrando un ciclo de 20 años de hegemonía justicialista en la provincia.
A este frente interno complejo se le suma el peso de las miradas en el ámbito judicial. El anuncio llega en un momento donde la gestión uñaquista enfrenta el escrutinio por el manejo de la obra pública durante sus mandatos. En particular, resuenan con fuerza las investigaciones judiciales vinculadas a presuntas irregularidades, demoras y redeterminaciones presupuestarias en torno a la megaobra del Acueducto Gran Tulum, un expediente que sigue de cerca la Justicia y que representa un escollo para su imagen pública.
En este marco, la jugada del senador es leída por diversos analistas como un intento de “fuga hacia adelante”: buscar protagonismo y refugio en la discusión nacional frente a un terreno local donde su liderazgo quedó fuertemente debilitado. El camino hacia la Casa Rosada le exigirá, además de aglutinar apoyos nacionales, dar respuestas concretas sobre los flancos abiertos que dejó su paso por el sillón de Sarmiento.







