Un parque de Kansas se llenó de celeste y blanco en la previa del partido decisivo entre Argentina y Suiza. Familias, amigos y fanáticos llegados desde distintos puntos de Estados Unidos y también desde el país se juntaron en el Mill Creek Park para bancar a la Scaloneta con un banderazo multitudinario.
La jornada se armó con parrillas prendidas, choripanes, mates circulando y camisetas de distintas épocas de la Selección. Los bombos sonaron toda la tarde y las banderas flamearon durante horas, en una escena que ya se había repetido antes del debut frente a Argelia.
La canción que homenajea a Messi y recuerda el Mundial 94 de Maradona fue la banda de sonido de la tarde. Los presentes coreaban una y otra vez la frase sobre ‘la última’ del capitán, conscientes de que cada partido suyo en un Mundial puede ser el final de una era.
Ni el calor ni el cansancio de los viajes bajaron el entusiasmo de los hinchas. Una vez más quedó claro que, sin importar en qué rincón del planeta juegue la Selección, siempre habrá un grupo dispuesto a recrear un pedacito de Argentina.

