Irán negó haber mantenido conversaciones con Estados Unidos en medio de la guerra en Medio Oriente y desmintió las declaraciones del presidente Donald Trump, quien había anunciado una pausa de cinco días en los ataques tras supuestos contactos “productivos”.
Según informaron las agencias Fars y Tasnim, vinculadas al régimen iraní, no existieron ni contactos directos ni negociaciones indirectas entre ambas potencias. De este modo, Teherán contradijo de forma directa la versión del mandatario estadounidense, que había justificado la tregua parcial en avances diplomáticos.
De acuerdo con lo publicado por Tasnim, un alto funcionario de seguridad iraní fue categórico: “no ha habido ni hay negociaciones en curso”. Con esta postura, el gobierno iraní busca desactivar cualquier interpretación de apertura al diálogo en medio de la escalada.
Además, desde Teherán advirtieron sobre las consecuencias globales del conflicto, incluso sin enfrentamientos directos. “Con este tipo de guerra psicológica ni el estrecho de Ormuz volverá a las condiciones previas a la guerra, ni habrá tranquilidad en los mercados energéticos”, sostuvo el funcionario.
Las declaraciones apuntan a uno de los puntos más sensibles del conflicto: el impacto sobre el suministro energético mundial, en un contexto donde cualquier alteración en el estrecho de Ormuz puede repercutir de inmediato en los precios internacionales del petróleo.
En ese marco, también cuestionaron el plazo de cinco días anunciado por Trump para frenar los ataques. Desde Irán consideran que la medida no implica una desescalada real, sino la continuidad de la estrategia estadounidense.
“El ultimátum de cinco días de Trump significa la continuación del plan estadounidense para cometer crímenes contra el pueblo”, afirmaron. En la misma línea, remarcaron que mantendrán su postura defensiva: “continuaremos respondiendo y defendiendo ampliamente al país”.
Por último, medios iraníes sostuvieron que la decisión de Washington de postergar los ataques no responde a negociaciones, sino a la capacidad de disuasión de Irán. Según esa interpretación, Estados Unidos habría dado marcha atrás ante la credibilidad de las amenazas militares iraníes.
