marzo 7, 2026

El mundo parece estar atravesando uno de sus momentos más caóticos en mucho tiempo. De fondo, hay una pregunta que todos nos hacemos: ¿será el inicio de la tercera guerra mundial?

Para poder resolver esta incógnita es necesario primero realizar un pequeño repaso histórico.

Primera Guerra Mundial o Gran Guerra

La Primera Guerra Mundial se libró entre 1914 y 1918. Esta tuvo como epicentro a Europa y se enfrentaron dos grandes bandos: la Triple Entente (luego conocidos como los Aliados), compuesta inicialmente por Francia, el Imperio Británico y Rusia (a los que se sumarían más tarde Italia, EE. UU. y Japón); y la Triple Alianza (luego las Potencias Centrales), que inicialmente estaba conformada por Alemania, el Imperio Austrohúngaro e Italia (que luego cambiaría de bando). Más tarde se sumarían a estas últimas el Imperio Otomano y el Reino de Bulgaria.

El motivo principal de esta guerra fue el imperialismo y colonialismo que estaba de moda en Europa, aunque el casus belli fue un acontecimiento muy específico: el asesinato del heredero al trono del Imperio Austrohúngaro, Francisco Fernando. ¿Por qué su asesinato desató una guerra de tal magnitud? Quien lo asesinó fue Gavrilo Princip, un ciudadano bosnio (territorio anexado por Austria) pero que era nacionalista serbio, es decir, luchaba a favor de la unión de Bosnia y Herzegovina con Serbia y otras naciones eslavas para la conformación de una sola nación, lo que luego conoceríamos como Yugoslavia.

Ante el asesinato de Francisco, el imperio solicitó a Serbia una investigación en conjunto al respecto. Dada la negativa serbia, se le declaró la guerra y el resto de conflictos fueron cayendo como fichas de dominó, uno tras otro.

La guerra finalizó con la firma del Tratado de Versalles. Se estima que el saldo total superó los 16 millones de bajas (contando todos los bandos, civiles y militares). Las consecuencias incluyeron la disolución de los imperios Alemán, Austrohúngaro y Otomano. Es crucial notar que el conflicto también fue uno de los principales catalizadores de la Revolución Rusa de 1917, evento que más tarde derivaría en la creación de la Unión Soviética.

Segunda Guerra Mundial

La Segunda Guerra Mundial se libró entre 1939 y 1945. A diferencia del conflicto anterior, este tuvo un alcance verdaderamente global, abarcando Europa, Asia, África y Oceanía. Se enfrentaron dos grandes alianzas: las Potencias del Eje, conformadas principalmente por la Alemania nazi, el Imperio del Japón y la Italia fascista; y los Aliados, una coalición pragmática donde potencias occidentales como el Reino Unido, Estados Unidos y Francia se vieron en la necesidad táctica de aliarse con la Unión Soviética para contener el avance enemigo.

Este nuevo conflicto no surgió de la nada, sino que fue la consecuencia de las políticas fallidas tras la Gran Guerra. El Tratado de Versalles, lejos de consolidar una paz realista, impuso condiciones humillantes y una asfixia económica insostenible sobre Alemania. Ante la debilidad institucional, el empobrecimiento de la población y el temor creciente al avance del comunismo internacional, se generó el caldo de cultivo ideal para el surgimiento de nacionalismos totalitarios, encarnados en la figura de Adolf Hitler y el Partido Nazi. El afán expansionista volvía a ser el motor de fondo, y el casus belli que hizo caer las fichas de dominó una vez más fue la invasión alemana a Polonia el 1 de septiembre de 1939.

La guerra finalizó en 1945 con la rendición incondicional del Eje, tras un nivel de destrucción inédito y el uso de armas atómicas para forzar la capitulación de Japón. Se estima que el saldo total superó los 60 millones de muertos, convirtiéndolo en el conflicto más mortífero de la historia humana. Sus consecuencias reconfiguraron por completo el orden global: si bien se logró derrotar al nacionalsocialismo, el desenlace dejó a media Europa bajo el control del totalitarismo soviético, dividiendo al mundo en dos bloques antagónicos y dando inicio a la Guerra Fría. Comprender esta consolidación de un mundo polarizado es fundamental para analizar las tensiones actuales y responder a nuestra pregunta inicial.

Sociedad de naciones y ONU

En una nota anterior hable de la posibilidad de que el Board of Peace sea la nueva ONU, ahí mismo comente que la ONU surge luego de la finalización de la segunda guerra mundial aunque realmente no fue el primer intento de una organización internacional.

La sociedad de naciones fue un intento de crear una organización al final de la primera guerra mundial para evitar que se repitan los acontecimientos de la misma. Esta fracasó por muchos motivos; ineficacia para resolver conflictos mayores, la retirada de naciones importantes como Italia o Japón, el hecho de que EEUU nunca ingresó, podría seguir mencionando pero el más importante es que ocurrió una segunda guerra mundial con más del triple de bajas de la primera.

No me explayaré demasiado acerca de las fortalezas y debilidades de la ONU porque ya di mi opinión en aquella nota que invito a leer para entender mejor el sentido de esta, pero si es relevante analizar la posibilidad de intervención que tiene en caso de que surja un conflicto de tal magnitud. 

La ONU cada vez pierde más autoridad frente a un mundo que parece necesitarla más que nunca, su principal financiador, EEUU, ha recortado significativamente su aporte a la misma y Donald Trump ha recalcado que lo considera un organismo ineficiente, sumado a ello, sus resoluciones técnicamente tampoco tienen carácter obligatorio, sin mencionar que muchos de los posibles partícipes de una hipotética tercera guerra mundial ni siquiera forman parte de la misma.

Actualidad

En caso de que no estuvieran en otro planeta en los últimos meses, todos sabemos de la tensión actual entre Irán e Israel / EE. UU. Lejos de lo que la mayoría piensa, es un conflicto que no surgió de la nada, sino que es casi tan largo como la propia existencia de Irán tal y como lo conocemos hoy en día. Lo cierto es que, actualmente, esta confrontación se ha expandido más de lo que a muchos líderes les gustaría, formando alianzas impensadas hasta hace un tiempo y desestabilizando toda la región.

Sin embargo, el mapa de la inestabilidad global no se detiene allí y presenta otras aristas que alimentan la posibilidad de un colapso. La guerra entre Rusia y Ucrania, lejos de resolverse, se ha convertido en un conflicto de desgaste que ata el destino de Moscú a su continuación, a pesar de las sanciones. A este foco en Europa se suma la creciente competencia entre Estados Unidos y China, una rivalidad que se siente en los aranceles, el comercio y que está llevando al mundo a un sistema de bloques cada vez más rígido y peligroso, deshaciendo los límites que existían hasta hace pocos años.

Los ingredientes del desastre

En esta parte me gustaría hablar de los que yo considero son los elementos que se necesitan para terminar de cocinar un conflicto global:

  1. Bandos Marcados:

Este es uno de los elementos que hasta hoy no solo fue parte de las dos guerras mundiales anteriores, sino de cualquier guerra; a lo que me refiero es más que a bandos, a alianzas marcadas.

En la situación geopolítica actual podríamos decir que, si bien tenemos dos bandos o alianzas claras, en muchas situaciones como el conflicto en Irán parece que actúa solo, pero en realidad proyecta su influencia a través de una compleja red de guerras subsidiarias o ‘proxies’ (como el llamado ‘Eje de la Resistencia’) que, aunque asimétricas frente a potencias tradicionales, tienen un enorme poder de desestabilización indirecta.

  1. Estrangulamiento Económico

En la Primera y Segunda Guerra Mundial, los bloqueos navales (como el de los submarinos alemanes) buscaban matar de hambre al enemigo y dejarlo sin recursos. Hoy, con una economía hiperconectada, esto se traduciría en el colapso absoluto de las cadenas de suministro globales. Los microchips (con Taiwán como el epicentro absoluto de esta dependencia y posible mayor casus belli de nuestra era), los minerales raros y la energía serían los recursos críticos por los que se pelearía, y las sanciones económicas masivas se usarían como artillería pesada.

  1. Propaganda

No solo en conflictos, sino que en nuestra vida cotidiana, vivimos inundados de desinformación. Un elemento que no siempre es tenido en cuenta es la importancia de que la gente piense que uno está ganando o tiene la ventaja, a pesar de que ya se está planeando la retirada. Un ejemplo doloroso, pero que nos ayuda a comprender mejor esto, es lo vivido en nuestro país durante la guerra de Malvinas, donde el régimen hacía creer a la gente que íbamos por delante cuando la realidad terminó siendo otra.

Algo a tener en cuenta dentro de este punto es la IA. Los deepfakes son algo cotidiano y, en caso de una nueva guerra mundial, no me sorprendería ver las redes inundadas de videos falsos de líderes mundiales supuestamente diciendo cosas que nunca salieron de su boca.

  1. Avance armamentístico

Creo que es el punto que podríamos considerar más cocinado es este. Desde la guerra entre Rusia y Ucrania fue exponencial el aumento del uso de drones en la guerra y de armas autónomas. Esto, a su vez, también incrementó el número de bajas enemigas para ambos bandos. Si se le quiere buscar un lado positivo, es que, al ser ataques a mucho menor escala, las bajas civiles también son menores.

Sin duda, si una nación quiere entrar en una guerra hoy en día, el manejo de drones es algo indispensable para no quedarse atrás y reducir al mínimo el riesgo de los propios en el frente de batalla.

  1. Guerra Nuclear

Llegamos al punto más importante a tener en cuenta y es el que a la vez me hace pensar que es más improbable que probable una tercera guerra mundial: las bombas nucleares.

Son contados los países del mundo que públicamente alardean de ser poseedores de un arsenal nuclear, bombas que solo fueron usadas dos veces en la historia, con el mismo remitente y mismo destinatario: Estados Unidos a Japón en Hiroshima y Nagasaki. En aquel momento fue un determinante para finalizar el conflicto de una manera poco diplomática. Hoy en día, este tipo de armamento se encuentra en posesión de varios países más y no todos son aliados entre sí; todo lo contrario.

Cuando me refiero a que es un punto que me hace pensar más de lo improbable de la guerra, hablo de que, si bien podrían ser victoria asegurada para quien la use, también son un arma de destrucción mutua cuando llegue el contraataque.

Conclusión Provisoria

Si bien son más fáciles de identificar las similitudes que las diferencias entre el presente y el pasado, hoy en día considero que pesan sustancialmente más las diferencias.

Ni Trump, ni ningún líder es ingenuo; todos saben que el uso de armamento nuclear supondría un desastre a escala global sin precedente (ni subsecuente). El miedo a la destrucción mutua asegurada funciona como el gran disuasivo táctico; sin embargo, el verdadero peligro geopolítico actual radica en un error de cálculo o una escalada accidental que obligue a cruzar líneas rojas sin haberlo planeado. El conflicto a día de hoy está muy focalizado en una zona del mundo que, si bien nos afecta a todos, tiene planes desde la A hasta la Z para evitar que escale a mayores.

Será interesante cómo terminará toda la historia en Irán y el resto del continente, pero no encuentro demasiados motivos para creer que se extenderá, no solo geográficamente, sino tampoco en el tiempo.

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