febrero 9, 2026

En la antesala del tratamiento de la reforma laboral promovida por el Gobierno nacional, el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, aseguró que legisladores peronistas recibieron presiones para rechazar la iniciativa. Sus declaraciones expusieron el nivel de conflicto interno que atraviesa el justicialismo frente a una votación que aparece como determinante para el oficialismo.

La discusión política gira especialmente en torno al bloque Convicción Federal, conformado por cinco senadores que mantienen posiciones diferenciadas dentro del interbloque peronista, integrado por 28 miembros. La postura que adopten estos legisladores podría inclinar el resultado de la sesión convocada para este miércoles a las 11 en la Cámara Alta.

En paralelo, el Gobierno nacional intensificó las gestiones con mandatarios provinciales con el objetivo de garantizar el respaldo necesario para avanzar con el proyecto. Del otro lado, el kirchnerismo intenta consolidar una postura común para frenar la iniciativa, en un contexto atravesado además por advertencias sindicales y una movilización convocada por la CGT.

De acuerdo con fuentes partidarias, el antecedente de sanciones internas dentro del PJ ya generó preocupación en distintos distritos. Casos recientes en Misiones, Salta y Jujuy alimentaron la tensión, particularmente luego de que la senadora Carolina Moisés respaldara el Presupuesto nacional, situación que derivó en la intervención del partido en esa provincia. Dirigentes del espacio advierten que situaciones similares podrían replicarse en otras jurisdicciones.

En ese escenario, los integrantes de Convicción Federal adquirieron un rol central. Vinculados a gobernadores del interior del país, estos senadores vienen sosteniendo una relación compleja con la conducción del bloque peronista. Aunque continúan dentro del espacio, mantienen autonomía política y diálogo directo con el Ejecutivo, priorizando en muchos casos la agenda de sus provincias.

Dentro de ese sector, algunos legisladores sostienen que la reforma laboral debe analizarse desde su impacto económico, especialmente en regiones afectadas por la caída de la actividad y la dependencia de recursos nacionales.

Desde esa mirada, consideran que el proyecto podría contribuir a generar inversiones y sostener el empleo.

La postura contrasta con la estrategia del kirchnerismo, que rechaza la iniciativa en su totalidad y busca convertir la votación en un límite político para la gestión de Javier Milei. Según trascendió, en las últimas semanas se multiplicaron los contactos y gestiones hacia senadores del interior, en algunos casos con advertencias sobre eventuales consecuencias partidarias.

Las declaraciones de Sáenz se dieron en ese clima de negociaciones cruzadas. El mandatario salteño planteó la necesidad de abrir espacios de diálogo y diferenciar posiciones dentro del peronismo. “Tenemos voluntad de acompañar la reforma laboral y de ayudar, pero también queremos que nos escuchen”, sostuvo.

La sesión de este miércoles aparece así como un punto de inflexión tanto para el oficialismo como para la reorganización interna del peronismo, en medio de un escenario político atravesado por fuertes disputas y negociaciones de último momento.

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