marzo 10, 2026

El sector textil e indumentario argentino atravesó durante 2025 una transformación marcada por el fuerte aumento de las importaciones. Según un informe elaborado por Federico Cerutti, de Page Manager, entre enero y diciembre del año pasado ingresaron al país 391.676 toneladas de productos textiles e indumentaria.

La cifra representa un incremento del 71% en cantidades y del 52% en valores en dólares respecto al año anterior, con un total de USD 1.702 millones.

La diferencia entre el crecimiento del volumen físico y el valor monetario refleja una caída en los precios unitarios de los productos importados, lo que se tradujo en el ingreso masivo de mercadería de menor costo.

Auge del comercio digital y envíos “puerta a puerta”

Uno de los factores que impulsó este crecimiento fue el aumento del comercio electrónico internacional. Las importaciones mediante envíos por courier y sistemas “puerta a puerta” crecieron un 274,2% interanual durante 2025.

En este segmento tuvieron un papel destacado plataformas de venta directa como Shein y Temu.

De acuerdo con el informe, dentro del rubro específico de prendas de vestir el incremento en toneladas alcanzó el 164%, mientras que en confecciones el aumento fue del 205%, ambos niveles récord para el sector.

Menor aumento de precios frente a la inflación

A pesar de la percepción sobre el costo de la ropa en el país, los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) muestran que la indumentaria fue uno de los rubros con menor aumento de precios durante 2025.

Mientras la inflación general se ubicó en 31,5%, los precios de la indumentaria y el calzado subieron 15,3%.

Si se analiza el período completo desde noviembre de 2023, la inflación acumulada general alcanza el 259,4%, mientras que el sector textil registra un incremento de 149,4%. En términos relativos, esto implica que el rubro se abarató un 30,6% frente al promedio del resto de los bienes y servicios.

Desde la industria sostienen que esta moderación de precios también está vinculada a la caída del consumo interno y a la pérdida del poder adquisitivo, lo que obligó a las empresas a reducir márgenes para sostener las ventas.

Caída de la producción y del empleo

El crecimiento de las importaciones coincide con un deterioro de los indicadores industriales del sector.

En noviembre de 2025 la actividad textil registró una caída interanual del 36,7% y una contracción del 47,6% en comparación con el mismo mes de 2023.
Si se compara con el promedio histórico del período 2016-2023 (sin considerar los años de pandemia), la producción actual se ubica un 40% por debajo en textiles y un 18,1% menos en confecciones y calzado.

Uno de los datos más críticos es la utilización de la capacidad instalada. Durante 2025 el sector operó con un promedio del 29,2%, el nivel más bajo de toda la industria manufacturera nacional.

Esto implica que siete de cada diez máquinas en las fábricas textiles permanecieron inactivas.

Impacto en empresas y puestos de trabajo

La caída de la actividad también se reflejó en el empleo y en la estructura empresarial.

Entre noviembre de 2023 y octubre de 2025 se perdieron 18.333 puestos de trabajo registrados en los sectores de textiles, confecciones, cuero y calzado, lo que representa una caída del 15,1% y el nivel más bajo de la serie iniciada en 2009.

En el mismo período se registró el cierre de 558 establecimientos textiles.
En el sector del calzado, la Cámara de la Industria del Calzado informó una caída superior al 30% en la producción y el consumo en los últimos dos años, con más de 100 fábricas cerradas y alrededor de 10.000 empleos perdidos.

Cómo se compone el precio de la ropa
El informe también analiza la estructura de costos del sector y señala que el costo industrial de fabricación representa menos del 10% del valor final de una prenda.

Según las estimaciones incluidas en el estudio, la composición del precio final se distribuye de la siguiente manera:

•Impuestos: cerca del 50% del valor final.

•Alquileres y costos financieros: alrededor del 30%.

•Logística, marketing y margen comercial: cerca del 12%.

•Industria (fabricación): aproximadamente el 8%.

Esta estructura, según el informe, explica parte de las diferencias de precios frente a plataformas internacionales de venta directa, que operan con menores costos logísticos e impositivos.

Un sector en tensión

El escenario actual muestra una combinación de factores que generan tensiones dentro de la industria: por un lado, un récord de importaciones y precios que crecen por debajo de la inflación; por otro, una producción local en retroceso, con pérdida de empleos y fábricas cerradas.

El debate sobre el impacto de la apertura comercial y la competitividad del sector textil continúa siendo uno de los temas centrales dentro de la agenda económica del país.

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