Estados Unidos anunció el fin de semana que avanzaria con un bloqueo sobre los puertos y zonas costeras de Irán, en una decisión que profundiza la escalada en Medio Oriente luego del fracaso de las negociaciones de alto el fuego. La medida fue confirmada por el Comando Central estadounidense y entrará en vigor el próximo lunes.
El operativo alcanzará a todas las embarcaciones que entren o salgan de puertos iraníes, sin distinción de bandera. No obstante, se permitirá el tránsito de buques entre destinos no iraníes a través del estrecho de Ormuz, en una flexibilización respecto de la postura inicial del presidente Donald Trump, quien había planteado un bloqueo total de la vía marítima.
La decisión se produce tras el colapso de las conversaciones entre Washington y Teherán, realizadas en Islamabad, que finalizaron sin acuerdo y dejaron abierto un escenario de mayor confrontación.
El impacto fue inmediato. El tráfico marítimo en el estrecho —clave para el comercio energético global— volvió a reducirse, luego de una leve recuperación registrada tras el alto el fuego. Antes del inicio del conflicto, entre 100 y 135 embarcaciones cruzaban diariamente esa ruta; en los últimos días, la cifra había caído a apenas unas decenas.
El bloqueo busca aumentar la presión sobre Irán, que ha continuado exportando petróleo en medio del conflicto, en muchos casos mediante circuitos informales que eluden sanciones internacionales. Además, apunta a limitar el control estratégico de Teherán sobre el paso marítimo, por donde circulaba cerca del 20% del petróleo mundial antes de las hostilidades.
Los mercados reaccionaron con subas en el precio del crudo. El petróleo estadounidense avanzó un 8%, mientras que el Brent —referencia internacional— subió un 7%, reflejando la preocupación por una posible interrupción en el suministro energético.
Desde Irán, las autoridades advirtieron que responderán si el bloqueo se concreta. El presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf, sostuvo que habrá represalias, mientras que la Guardia Revolucionaria afirmó que mantiene el “control total” del estrecho, aunque aseguró que el paso sigue abierto para el tráfico civil.
El futuro del alto el fuego vigente hasta el 22 de abril también quedó en duda tras el fracaso de las negociaciones. Estados Unidos exige que Irán abandone su programa de enriquecimiento de uranio y permita el control internacional de sus instalaciones, condiciones que Teherán rechaza.
En este contexto, Trump volvió a endurecer su discurso y amenazó con atacar infraestructura civil iraní si no hay avances. Por su parte, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, expresó su respaldo a la medida y confirmó la coordinación con Washington.
El conflicto, iniciado el 28 de febrero, ya dejó miles de muertos y mantiene al estrecho de Ormuz como uno de los principales focos de tensión global.








