Estados Unidos otorgó una exención de 30 días que permitirá a distintos países comprar petróleo y productos petroleros de Rusia que actualmente se encuentran en tránsito marítimo, una medida que busca aliviar la presión sobre los precios globales de la energía en medio de la guerra que Estados Unidos e Israel mantienen contra Irán.
La decisión intenta amortiguar el impacto de la crisis energética generada por el conflicto, aunque en las primeras horas tuvo poco efecto en los mercados. El crudo Brent de referencia volvió a subir hasta 101 dólares por barril durante la mañana del viernes en Argentina, mientras que las acciones en Asia también se mantenían bajo presión.
El enviado presidencial ruso Kirill Dmitriev estimó que la exención podría afectar unos 100 millones de barriles, volumen equivalente a casi un día completo de producción mundial.
Críticas de Ucrania
La medida fue duramente cuestionada por el presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, quien advirtió que podría fortalecer financieramente a Moscú.
“Esta concesión por parte de Estados Unidos podría dar a Rusia unos 10.000 millones de dólares para la guerra. Esto ciertamente no ayuda a la paz”, afirmó el mandatario durante una conferencia de prensa en París junto al presidente francés Emmanuel Macron.
El conflicto escala y presiona al mercado energético
La guerra, iniciada el 28 de febrero, ya provocó más de 2000 muertos y generó una fuerte perturbación en el mercado energético global.
La Agencia Internacional de la Energía advirtió que el conflicto está provocando la mayor disrupción en el suministro mundial de petróleo registrada hasta ahora.
El impacto también se refleja en los precios de los combustibles en Estados Unidos. Según la American Automobile Association, el valor promedio de la gasolina alcanzó 3,60 dólares por galón, el nivel más alto desde mayo de 2024, mientras que el diésel llegó a 4,89 dólares, máximo desde diciembre de 2022.
Combates y ataques en Medio Oriente
Mientras tanto, el conflicto militar continúa escalando en la región.
Irán lanzó una nueva ola de misiles y drones contra Israel, mientras que el Ejército israelí aseguró haber atacado más de 200 objetivos militares en territorio iraní durante las últimas 24 horas, incluidos lanzadores de misiles balísticos, sistemas de defensa aérea y plantas de producción de armamento.
Los ataques también se extendieron al territorio del Líbano, donde Israel bombardeó posiciones de Hezbollah en distintas zonas, incluida la capital Beirut.
Medios iraníes reportaron explosiones y sobrevuelos de aviones de combate en Teherán y en la ciudad de Karaj, ubicada al oeste de la capital.
La disputa por el estrecho de Ormuz
Uno de los principales focos de preocupación global es el Estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial.
Irán ha amenazado con bloquear la vía marítima y ya atacó embarcaciones en la zona, lo que alimenta los temores de un shock prolongado en el suministro energético global.
El presidente estadounidense Donald Trump aseguró que su país garantizará la seguridad de la navegación en el estrecho y sostuvo que el aumento del precio del crudo podría incluso beneficiar a la economía estadounidense.
“Estados Unidos es, por lejos, el mayor productor de petróleo del mundo. Cuando los precios suben, ganamos mucho dinero”, escribió en redes sociales.
Tensiones dentro de Occidente
La decisión de flexibilizar las sanciones al petróleo ruso también generó críticas dentro de Europa.
El canciller de Alemania, Friedrich Merz, calificó la medida como “un error” y advirtió que podría enviar la señal equivocada en medio de la guerra entre Rusia y Ucrania.
Durante una visita a Noruega, Merz aseguró que los líderes del Grupo de los Siete (G7) debatieron el tema y que la mayoría de los países del bloque considera que no es momento de aliviar las sanciones contra Moscú.
Por su parte, el primer ministro noruego Jonas Gahr Støre también se mostró “extremadamente escéptico” sobre la conveniencia de flexibilizar las restricciones energéticas a Rusia.
Advertencias desde Irán e Israel
El nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, prometió mantener cerrado el Estrecho de Ormuz y advirtió a los países vecinos que deberían cerrar las bases militares estadounidenses en su territorio o podrían convertirse en objetivos de ataques.
Por su parte, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu aseguró que Israel está creando “las condiciones óptimas para derrocar al régimen iraní”, aunque evitó detallar las operaciones en curso.
La guerra entre Israel e Irán ya se ha transformado en un conflicto regional de alto impacto geopolítico, con consecuencias directas sobre la seguridad energética mundial y la estabilidad de los mercados.
