El mercado energético argentino atraviesa el actual aumento internacional del precio del petróleo y la volatilidad global con una fortaleza poco habitual. Según explicó el especialista y presidente de SAESA, Juan Bosch, el país cuenta actualmente con un superávit energético superior a los 7.000 millones de dólares, lo que reduce la exposición a crisis externas.
“Esto nos encuentra con una Argentina más robusta en términos energéticos. Si esto nos hubiera pasado hace unos años, nos encontraba con un déficit de siete mil millones de dólares por año en energía. Hoy el impacto que puede tener esta crisis en las cuentas argentinas es mucho menor”, sostuvo.
El especialista explicó que el aumento del precio internacional del petróleo incluso podría mejorar el saldo comercial energético, ya que el crudo es uno de los principales motores del superávit del sector.
Sin embargo, advirtió que el invierno implicará mayores costos por la necesidad de importar gas natural licuado (GNL) para cubrir los picos de consumo.
Importación de GNL para cubrir la demanda invernal
Durante los meses de mayor demanda energética, el país deberá importar alrededor de 20 barcos de GNL, principalmente entre junio y julio.
Cada uno de estos buques transporta cerca de 70 millones de metros cúbicos de gas, lo que equivale aproximadamente a la mitad de la producción diaria promedio de la industria gasífera argentina.
En términos agregados, si finalmente se concretan los veinte cargamentos previstos, la importación equivaldría a unos diez días de producción nacional concentrados en el pico de consumo del invierno.
El rol de los privados en la compra de gas
Según explicó Bosch, el Gobierno busca que el abastecimiento de este GNL sea gestionado principalmente por el sector privado.
“La idea es que no solo lo importe un privado, sino que lo compren grandes consumidores industriales y generadores de energía”, detalló.
El gas importado ingresaría al sistema por la misma red de transporte existente, ya que los gasoductos funcionan como infraestructura de uso público. La diferencia radica en la asignación del gas dentro del sistema.
Un mercado con mayor oferta y diversidad de actores
El especialista destacó que el mercado argentino de gas presenta actualmente una mayor diversidad de actores.
Existen numerosos productores y más de cien comercializadores que compran el gas para luego venderlo a industrias, lo que configura un sistema con mayor liquidez y competencia.
“Dentro de los productores ya hay realidades muy diferentes, y además existen muchos comercializadores. No es un mercado cartelizado, es un mercado bastante ofertado”, afirmó.
En comparación regional, Bosch señaló que países como Brasil no cuentan con un suministro propio significativo de gas, mientras que en Europa los precios energéticos se han disparado en los últimos años.
Exportaciones futuras y desafíos estructurales
A mediano plazo, el país también avanza en proyectos de exportación de GNL. Uno de los principales desarrollos prevé comenzar a exportar gas licuado a partir de 2028.
Sin embargo, incluso en ese escenario, el sistema energético podría seguir requiriendo importaciones puntuales durante el invierno.
Esto se debe a que el mayor consumo energético se concentra en el corredor central del país —principalmente entre Buenos Aires y Córdoba— donde en ciertos momentos del año la demanda supera la capacidad de producción y transporte.
Diferencias de precios entre gas local y GNL importado
Actualmente el gas producido en Argentina se comercializa en un rango aproximado de entre 2,5 y 3,5 dólares por millón de BTU, dependiendo de la cuenca, el productor y el tipo de contrato.
En contraste, el GNL importado históricamente ha tenido precios mucho más altos, que en años anteriores oscilaron entre 12 y 16 dólares por millón de BTU.
Un nuevo esquema regulatorio en prueba
La estrategia de trasladar parte de la compra de GNL al sector privado forma parte de una decisión de política regulatoria impulsada por el Gobierno.
“Es la primera puesta a prueba de este esquema. Veremos cómo funciona en un mercado internacional tan volátil como el actual”, concluyó Bosch.
