La medida alcanzará a 60 países y reemplazará un gravamen que vence este viernes. Según el Gobierno estadounidense, responde a investigaciones vinculadas al uso de trabajo forzoso en las cadenas de producción.
Estados Unidos comenzará a aplicar desde este viernes aranceles de al menos el 10% a las importaciones provenientes de 60 países, entre ellos la Argentina. La medida fue confirmada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) y reemplazará un gravamen que vence este mismo viernes.
De acuerdo con el organismo, los nuevos aranceles surgen como respuesta a investigaciones relacionadas con la aplicación y el cumplimiento de normas para impedir el ingreso de productos elaborados mediante trabajo forzoso.
La Argentina integrará el grupo de países que enfrentarán un arancel del 10%, junto con Canadá, México, India, Indonesia, Malasia, Ecuador, Guatemala, Honduras, Pakistán, Sri Lanka, Reino Unido y otras economías.
El comunicado oficial señala que el 10% corresponde a aquellos países que cuentan con prohibiciones sobre la importación de bienes producidos con trabajo forzoso, que asumieron compromisos mediante acuerdos comerciales recíprocos o que aplican regímenes parciales para restringir ese tipo de productos.
En tanto, algunos bienes provenientes de la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, Suiza y Taiwán tendrán tasas de entre el 10% y el 12,5%, mientras que otros países alcanzados por la investigación enfrentarán aranceles del 12,5%.
La decisión forma parte de la nueva estrategia comercial impulsada por el presidente Donald Trump, luego de que la Corte Suprema de Estados Unidos declarara inconstitucionales los aranceles generalizados que había dispuesto a comienzos de este año, al considerar que ese tipo de medidas deben contar con aprobación del Congreso.
Tras ese fallo, la administración estadounidense reformuló su política comercial y resolvió respaldar los nuevos gravámenes en investigaciones realizadas por la USTR bajo la Sección 301 de la legislación comercial.
Según el organismo, las medidas buscan fortalecer la protección de los trabajadores estadounidenses y corregir desequilibrios comerciales, utilizando tanto aranceles como acuerdos internacionales para alcanzar esos objetivos.
