Rusia lanzó durante la noche del lunes una nueva ofensiva aérea masiva contra Ucrania, con 212 drones y distintos tipos de misiles, según informó la Fuerza Aérea ucraniana. Los principales blancos estuvieron en las regiones de Dnipropetrovsk, Kirovohrad y Poltava, donde se registraron impactos en instalaciones industriales y de infraestructura crítica.
El ataque se produjo en medio de una nueva escalada de los ataques aéreos entre ambos países y mientras el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, se encuentra en Nueva York para participar de la Asamblea General de las Naciones Unidas y mantener reuniones con Donald Trump.
De acuerdo con el balance preliminar de la Fuerza Aérea ucraniana, las defensas aéreas destruyeron o neutralizaron 186 objetivos, entre ellos un misil Kalibr, ocho proyectiles Banderol/Dan-T y 177 drones. Los militares ucranianos informaron además impactos en 22 lugares y caída de restos de objetivos interceptados en otros cuatro.
Dnipro, uno de los principales focos
Uno de los mayores impactos se produjo en Dnipro, donde los ataques provocaron daños importantes en instalaciones industriales y depósitos.
El gobernador de la región de Dnipropetrovsk, Oleksandr Hanzha, informó inicialmente sobre tres muertos y seis heridos en la ciudad. Las autoridades también señalaron que los equipos de emergencia buscaban a una persona que podría encontrarse bajo los escombros de una instalación destruida.
Los ataques también alcanzaron instalaciones industriales de Kryvyi Rih y Pavlohrad, dos importantes centros productivos de la región. Según las autoridades ucranianas, se produjeron incendios y daños en distintos establecimientos.
La ofensiva contra el corredor industrial de Dnipropetrovsk se suma a una tendencia registrada durante los últimos meses, en la que Rusia y Ucrania han incrementado los ataques contra empresas, puertos, centros logísticos e infraestructura energética con el objetivo de afectar la capacidad económica y militar del adversario.
Daños en Poltava e infraestructura energética
La región de Poltava también fue blanco de una ofensiva de gran escala. El gobernador Vitalii Diakivnych informó que un establecimiento industrial y una instalación de infraestructura crítica fueron alcanzados.
En la región de Chernígov, un ataque contra una instalación energética dejó sin suministro eléctrico a cerca de 100.000 consumidores, según la empresa regional encargada de la distribución.
La Fuerza Aérea ucraniana indicó que, además de los drones Shahed, Rusia empleó distintos tipos de misiles, incluidos Oniks, Iskander-M, S-400, KN-23 y Kalibr, en una operación desarrollada durante varias horas.
Una nueva etapa de ataques contra infraestructura
La ofensiva se produjo después de una serie de ataques ucranianos contra objetivos situados en territorio ruso. Durante el fin de semana, Kiev lanzó una operación masiva con drones contra distintas instalaciones rusas, incluidas refinerías y otros objetivos vinculados con la infraestructura energética.
La intensificación de los ataques aéreos ocurre mientras las negociaciones para alcanzar una reducción de las hostilidades permanecen estancadas. En paralelo, Ucrania busca fortalecer sus defensas antiaéreas y obtener nuevos sistemas Patriot, mientras distintos gobiernos europeos impulsan iniciativas diplomáticas para reducir los ataques contra infraestructura energética.
La nueva ofensiva rusa vuelve a poner en primer plano la creciente utilización de drones de ataque y misiles de largo alcance contra infraestructura económica y estratégica. Según Reuters, Rusia ha aumentado considerablemente el uso de drones de propulsión a reacción, que representan una dificultad adicional para las defensas aéreas ucranianas por su mayor velocidad y altitud de vuelo.
