La provincia enfrentará una situación hídrica sin precedentes en las últimas tres décadas. Los diques Ullum, Punta Negra y San Agustín se llenarán al máximo con el deshielo cordillerano, un fenómeno que Silvio Pastore, director del Gabinete de Estudios de Geocriología, Nivología y Cambio Climático de la UNSJ, describe como histórico. Este escenario se mantendrá durante uno o dos años antes de retornar a los ciclos de sequía característicos de la región.
La principal ventaja está en la generación de energía limpia. San Juan cuenta con cuatro centrales hidroeléctricas sobre el río San Juan que podrían funcionar al cien por ciento durante este período de abundancia. Pastore enfatiza que actividades como la minería valorizan este tipo de energía, cumpliendo con estándares internacionales de calidad y sostenibilidad ambiental.
El impacto turístico también será significativo. Generaciones de sanjuaninos no han visto los diques funcionando a plena capacidad ni el río San Juan drenando por sus aliviaderos. El investigador destaca que los cuerpos de agua volverán a ocupar sectores que no habían cubierto desde hace décadas, atrayendo a visitantes interesados en estos escenarios.
El desafío principal radica en la gobernanza eficiente de estos recursos. Pastore subraya que el mantenimiento de las obras y la capacidad instalada serán cruciales para aprovechar esta oportunidad económica extraordinaria. La provincia no debe perder la chance de capitalizar dos años de abundancia hídrica antes de enfrentar nuevamente el ciclo de escasez de agua.
El investigador resalta también que esta buena noticia conlleva riesgos en las zonas donde el agua escurrirá, por lo que será necesario un equilibrio entre la explotación de oportunidades y la gestión de potenciales peligros asociados al caudal extraordinario.
