Estados Unidos será sede de una instancia de mediación directa entre Israel y Líbano con el objetivo de avanzar en conversaciones de tregua en medio del conflicto que mantiene enfrentadas a ambas partes desde hace semanas.
Las delegaciones de ambos países iniciarán este martes en Washington una mesa de diálogo coordinada por el secretario de Estado, Marco Rubio, en un contexto de alta tensión y con posiciones que, por el momento, aparecen distantes.
Según se informó, participarán representantes diplomáticos de Israel y del Líbano, junto al embajador estadounidense en Beirut. El principal objetivo de la administración encabezada por Donald Trump es garantizar la seguridad en la frontera israelí y, al mismo tiempo, fortalecer la autoridad del gobierno libanés sobre su territorio.
El conflicto está fuertemente condicionado por la presencia del grupo Hezbollah en el Líbano, organización que mantiene vínculos con Irán y cuya actividad militar ha sido uno de los ejes centrales de la escalada. En ese marco, el líder del grupo, Naim Qassem, rechazó la iniciativa diplomática y pidió la cancelación inmediata de las conversaciones.
Desde el gobierno israelí señalaron que el objetivo final es lograr el desarme total de Hezbollah y su salida del territorio libanés, condición que consideran necesaria para avanzar hacia una eventual normalización de relaciones entre ambos países. No obstante, advirtieron que no están dispuestos a negociar mientras continúen los ataques.
El escenario se complejiza por la continuidad de los bombardeos en territorio libanés, que han provocado miles de muertos y desplazados en las últimas semanas. Esta situación pone en duda las posibilidades de alcanzar un acuerdo en el corto plazo.
En este contexto, Estados Unidos buscará equilibrar su rol como mediador, promoviendo el desarme del grupo armado, el respeto a la soberanía del Líbano y la protección de los intereses estratégicos de Israel.








