abril 16, 2026

El consumo de carne vacuna en Argentina registró una fuerte caída en el primer trimestre de 2026. Según un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina, entre enero y marzo se consumieron 512,8 mil toneladas, lo que representa una baja del 10% respecto al mismo período del año anterior.

El informe también señala que el consumo per cápita promedio de los últimos doce meses se ubicó en 47,3 kilos por habitante al año, el nivel más bajo en más de 20 años. La cifra implica una caída del 3,7% interanual y consolida una tendencia descendente en el consumo interno.

En paralelo, la producción también mostró signos de retracción. Durante el primer trimestre se produjeron 700.185 toneladas res con hueso, lo que representa una caída del 5,1% interanual. Desde el sector explican que la menor faena fue parcialmente compensada por un aumento en el peso promedio de los animales.

Uno de los factores centrales detrás de la caída del consumo es el aumento de precios. En marzo, el rubro carnes y derivados subió un 6,9%, muy por encima del nivel general del Índice de Precios al Consumidor medido por el INDEC, que fue del 3,4%. En términos interanuales, la carne acumuló un incremento del 55,1%.

En el Área Metropolitana, los aumentos fueron aún más marcados: el precio promedio del kilo alcanzó los $18.564, con subas destacadas en cortes como la carne picada común (20,4%) y la carnaza (17,7%).

Desde CICCRA vinculan esta dinámica a la recomposición del precio del ganado en pie, afectado por factores climáticos como la sequía entre 2022 y 2024 y las inundaciones de 2025, que redujeron el stock disponible.

Mientras tanto, el frente externo muestra un comportamiento opuesto. Las exportaciones crecieron un 11,4% en el primer trimestre, alcanzando 187,4 mil toneladas. En términos de ingresos, el sector generó 618,67 millones de dólares en el primer bimestre, un 37,5% más que en 2025.

China se mantiene como el principal destino, concentrando el 53% de los envíos, aunque también se destacaron aumentos en mercados como Estados Unidos, Israel y Alemania.

La combinación de menor oferta, suba de precios y mayor demanda externa configura un escenario complejo para el consumo interno, que continúa en retroceso.

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