Pese a los recientes acercamientos diplomáticos, Israel intensificó sus ataques en el sur de Líbano y destruyó un puente estratégico, en una nueva escalada del conflicto en la región.
Según informó la Agencia Nacional de Noticias libanesa, aviones israelíes bombardearon el puente de Qasmiyeh, una conexión clave entre las regiones de Tiro y Sidón, dejándolo completamente fuera de servicio. Además, se reportó la muerte de una persona tras un ataque contra un vehículo en una ruta que une Beirut con Damasco.
La ofensiva se produjo luego de que el ejército israelí instara a la evacuación de civiles en amplias zonas del sur libanés, hasta el río Zahrani, a unos 40 kilómetros de la frontera.
Los ataques se dan en paralelo a los intentos de negociación entre ambos países. Esta semana, delegaciones de Israel y Líbano mantuvieron en Washington sus primeras conversaciones directas en décadas, con la mediación de Estados Unidos, en busca de un alto el fuego.
Incluso, el presidente estadounidense Donald Trump anunció que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente libanés, Joseph Aoun, mantendrían un contacto directo, algo que no ocurría desde hace más de 30 años.
Sin embargo, la violencia en el terreno continuó. El grupo Hezbollah lanzó cohetes y drones hacia el norte de Israel, mientras que las fuerzas israelíes intensificaron los bombardeos en ciudades del sur del Líbano como Tiro, Nabatieh y Bint Jbeil.
En este contexto, Israel avanza con su objetivo de establecer una “zona de seguridad” dentro del territorio libanés, que se extendería entre 8 y 10 kilómetros desde la frontera.
El escenario se complejiza aún más por las negociaciones en curso entre Estados Unidos e Irán, que buscan sostener el alto el fuego vigente en la región. Si bien persisten tensiones —especialmente por el bloqueo en el estrecho de Ormuz—, mediadores internacionales aseguran que existe un principio de acuerdo para ampliar la tregua y continuar con el diálogo.








