En medio de una nueva escalada de tensiones con la prensa, el gobierno de Javier Milei dispuso desde este jueves la prohibición de ingreso a la Casa Rosada para todos los periodistas acreditados. La decisión alcanza a alrededor de 60 profesionales que cubren diariamente la actividad oficial en Balcarce 50.
Según fuentes oficiales, la medida responde a dos motivos principales: la investigación sobre una supuesta infiltración rusa en medios de comunicación y una denuncia penal por presunto espionaje ilegal contra periodistas del canal Todo Noticias. En ese marco, el Gobierno resolvió retirar las acreditaciones vigentes y suspender el acceso hasta que avance la causa judicial.
La denuncia fue impulsada por la Casa Militar tras la difusión de imágenes grabadas dentro de la sede gubernamental, en un informe televisivo del programa “Y mañana qué”, conducido por Luciana Geuna. El caso quedó a cargo del juez Ariel Lijo, en los tribunales de Comodoro Py.
Desde el oficialismo sostienen que la difusión de esos materiales podría haber comprometido la seguridad presidencial y la confidencialidad de información sensible. En la presentación judicial se argumenta que los periodistas habrían “burlado” los controles internos y expuesto áreas de uso restringido.
La medida no tiene antecedentes recientes en democracia, ya que la sala de periodistas de la Casa Rosada se mantuvo operativa incluso en contextos políticos complejos. La restricción coincide además con actividades oficiales en la sede de gobierno, incluida una reunión prevista entre el Presidente y el empresario estadounidense Peter Thiel.
En paralelo, Milei profundizó sus críticas hacia el periodismo a través de redes sociales, con mensajes de alto voltaje contra distintos medios y periodistas, en un contexto de creciente confrontación entre el Gobierno y el sector.








