El presidente Javier Milei anunció que el proyecto buscará eliminar definitivamente las PASO y restringir el financiamiento público a los partidos políticos. La sorpresiva incorporación de la Ficha Limpia funciona como un guiño estratégico hacia la oposición dialoguista para garantizar los votos necesarios.

En un intento por retomar la iniciativa y dominar la agenda legislativa, el gobierno de Javier Milei confirmó el envío de su ambicioso proyecto de reforma electoral al Congreso de la Nación. A través de un contundente mensaje en la red social X, el presidente delineó los tres ejes centrales de la iniciativa: la eliminación de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), cambios profundos en el financiamiento partidario y la sanción de la ley de “Ficha Limpia”.
“Eliminamos las PASO: basta de obligar a los argentinos a pagar internas de la casta. Cambiamos el financiamiento: se termina la política viviendo de tu bolsillo. Ficha Limpia: los corruptos afuera para siempre”, sentenció el mandatario, dejando en claro la postura oficialista.
Si bien la intención de derogar las primarias y de terminar con los “sellos de goma” (partidos políticos sin representatividad real que subsisten gracias a fondos del Estado) ya estaba en los planes originales de La Libertad Avanza, la gran sorpresa fue la inclusión de la Ficha Limpia en el paquete de reformas. Esta medida busca inhabilitar las candidaturas de personas que tengan condenas confirmadas en segunda instancia por delitos de corrupción y otros ilícitos graves (como narcotráfico, trata de personas y delitos contra la integridad sexual).
Esta incorporación no es casual, sino que responde a una estrategia política subterránea. Tras el reciente y ajustado fracaso de la Ficha Limpia en el Senado —donde el proyecto cayó por la llamativa ausencia de dos legisladores misioneros—, el oficialismo busca utilizar esta consigna como “anzuelo” para captar la voluntad de los bloques dialoguistas (PRO, Coalición Cívica, UCR y Provincias Unidas). Dado que las leyes electorales requieren mayoría absoluta (129 votos en Diputados y 37 en la Cámara Alta), el Gobierno necesita indefectiblemente el respaldo de estos espacios.
El debate asoma complejo. Mientras que la Ficha Limpia y las restricciones al financiamiento partidario cosechan amplios consensos en la oposición no kirchnerista, la eliminación de las PASO genera mayores resistencias, ya que muchos actores políticos valoran esta herramienta para dirimir internas ante la actual fragmentación partidaria.








