El Gobierno nacional oficializó un nuevo esquema de regulación para los productos de nicotina, que incluye vapeadores, dispositivos de tabaco calentado y bolsitas de nicotina (pouches), a través de la resolución 549/2026 publicada en el Boletín Oficial.
La normativa pone fin al sistema prohibitivo vigente hasta ahora y establece un marco integral que exige el registro obligatorio de fabricantes y comerciantes, además de estándares de calidad, trazabilidad y control sobre la composición de los productos. Según fuentes oficiales, el objetivo es dotar al Estado de herramientas para fiscalizar un mercado que actualmente funciona en gran medida de manera informal.
Hasta el momento, regía un esquema restrictivo respaldado por la ANMAT y el Ministerio de Salud, que prohibía la importación, comercialización y publicidad de cigarrillos electrónicos. Sin embargo, estos productos continuaban circulando sin controles ni tributación.
Con la nueva regulación, ningún producto podrá comercializarse sin estar debidamente registrado. Además, se deberán declarar sus componentes, respetar límites en la concentración de nicotina y cumplir con condiciones estrictas de fabricación. Uno de los puntos centrales será la eliminación total de saborizantes en vapeadores, medida orientada a reducir el consumo entre adolescentes, segmento donde se detecta un crecimiento sostenido.
Desde el Gobierno señalaron que la iniciativa no busca crear un mercado nuevo, sino ordenar uno ya existente, dominado por el contrabando y la informalidad. En ese sentido, el nuevo esquema también incorpora la fiscalización impositiva, con el objetivo de formalizar la actividad y reducir el comercio ilegal.
En paralelo, la normativa se enmarca en un contexto de creciente preocupación sanitaria. Diversos estudios internacionales advierten que la nicotina, en cualquier formato, representa un riesgo para la salud cardiovascular. Investigaciones recientes la describen como una “toxina directa”, asociada a aumento de la presión arterial, daño vascular y mayor riesgo de enfermedades cardíacas.
Especialistas también alertan sobre el impacto en adolescentes, ya que el consumo puede afectar el desarrollo cerebral, generar dependencia y aumentar la probabilidad de transición hacia otros productos. En este sentido, organizaciones médicas vienen advirtiendo sobre el crecimiento del uso de estos dispositivos entre jóvenes, impulsado por su accesibilidad y estrategias de marketing.
El nuevo marco regulatorio, coordinado entre el Ministerio de Economía, el Ministerio de Salud y la ANMAT, apunta a equilibrar el control sanitario con la fiscalización económica, en un intento por reducir riesgos y ordenar un mercado que hasta ahora operaba sin regulación efectiva.








