El conflicto en Medio Oriente mantiene paralizado uno de los puntos estratégicos del comercio mundial: el estrecho de Ormuz. La vía, por donde circula una parte significativa del petróleo global, continúa bloqueada en medio de la escalada entre Estados Unidos e Irán, lo que impacta directamente en el flujo de mercaderías y en los mercados internacionales.
En este contexto, el canciller chino, Wang Yi, reclamó un cese “completo” de las hostilidades y pidió la reapertura urgente del paso marítimo. Lo hizo durante un encuentro en Pekín con su par iraní, Abbas Araqchi, donde insistió en la necesidad de retomar el diálogo. “Es esencial seguir negociando”, afirmó, al tiempo que calificó como inaceptable una intensificación del conflicto.
Mientras tanto, versiones periodísticas indican que las negociaciones podrían estar avanzando. Según el medio estadounidense Axios, Washington y Teherán se encuentran cerca de alcanzar un acuerdo preliminar. El posible entendimiento incluiría un memorando para poner fin a la guerra y sentar las bases de futuras conversaciones sobre el programa nuclear iraní.
De acuerdo a esas fuentes, el esquema contemplaría una pausa temporal en el enriquecimiento nuclear por parte de Irán, a cambio de la liberación de fondos actualmente bloqueados por Estados Unidos. La respuesta iraní a esta propuesta podría conocerse en las próximas 48 horas.
Aunque aún no hay un acuerdo definitivo, el escenario actual representa el punto más cercano a una salida negociada desde el inicio del conflicto. La reapertura del estrecho de Ormuz aparece como un objetivo central, tanto por su impacto geopolítico como por su relevancia económica a nivel global.








