El Servicio Penitenciario Federal (SPF) informó a la Justicia que no está en condiciones de garantizar la seguridad física de Claudio Uberti, el exfuncionario kirchnerista que se convirtió en imputado colaborador en la causa Cuadernos de las Coimas y que denunció haber recibido amenazas de muerte junto a integrantes de su familia.
La situación fue comunicada a través de una nota oficial en la que el SPF reconoció que no cuenta con sectores específicos para alojar internos incluidos en el Protocolo de Resguardo de Personas en Situación Especial de Vulnerabilidad.
Uberti, de 68 años, permanece desde hace tres meses alojado en el hospital de la cárcel de Ezeiza, bajo un régimen de aislamiento del resto de la población penitenciaria. Según detalló su defensa, sólo puede salir dos veces por día para comunicarse telefónicamente con su esposa y su abogado, mientras que no recibe visitas presenciales ni accede a espacios comunes para evitar posibles agresiones.
El ex titular del Órgano de Control de Concesiones Viales (Occovi) fue condenado a cuatro años y seis meses de prisión efectiva por su participación en el caso Antonini Wilson. Posteriormente, se acogió al régimen de imputado colaborador en la causa Cuadernos, donde aportó información sobre presuntos pagos ilegales vinculados a empresarios de la obra pública y funcionarios del kirchnerismo.
Ante este escenario, su abogado defensor, Guillermo Armani, solicitó el beneficio de la prisión domiciliaria. El pedido fue rechazado por el titular de la Unidad Fiscal de Ejecución Penal, Nicolás Czizik, y ahora deberá resolver la jueza Sabrina Namer.
En la presentación judicial, la defensa sostuvo que Uberti no puede ser considerado “un detenido común” debido a su rol como arrepentido en una de las causas de corrupción más relevantes del país. Además, recordó que el Cuerpo Médico Forense advirtió sobre la “extrema complejidad psicológica y de exposición diferencial” que enfrenta el exfuncionario dentro del sistema penitenciario.
Las amenazas denunciadas fueron consideradas de gravedad por el propio SPF, que dispuso medidas especiales de custodia. Según la defensa, los mensajes intimidatorios buscarían evitar que Uberti amplíe su declaración en el juicio oral por la causa Cuadernos.
Durante una de las audiencias, el exfuncionario respondió a los cuestionamientos de otras defensas y afirmó: “Soy arrepentido, no buchón”.
La Justicia deberá definir ahora si le concede el arresto domiciliario mientras continúa el debate oral y avanzan las declaraciones previstas en la causa.
Fuente: Hugo Alconada Mon







