El abogado Randy Spivey declaró que al menos siete agujas fueron usadas en los dos intentos de ejecutar a Christa Pike con inyección letal, lo que resultó en un procedimiento prolongado e inhumano.
Pike, de 50 años, quedó en estado crítico tras la fallida ejecución y fue trasladada a un hospital, donde permanece internada. Los médicos aún no tienen un pronóstico claro sobre su estado de salud.
Spivey indicó que la ejecución fue tanto ineficiente como cruel, especialmente porque Pike había tenido problemas previos con sus venas y las extracciones de sangre, lo que dificultó la inyección letal.
El abogado instó al gobernador de Tennessee a conmutar la pena capital de Pike, argumentando que ya ha sufrido un castigo mayor que cualquier otra persona en la historia de la pena de muerte en Estados Unidos.
