El modelo económico actual, enfocado en el saneamiento fiscal y superávit financiero, está causando una presión asfixiante sobre las PyMEs, que son el motor principal de la generación de empleo en el país.
Las PyMEs enfrentan una combinación de costos fijos en alza, como alquileres y servicios dolarizados, junto con una caída en las ventas minoristas y mayoristas. Esto pone en riesgo la continuidad de miles de unidades productivas a nivel nacional.
Recientemente, el Gobierno publicó una resolución de la Comisión Nacional de Valores (CNV) que elimina la posibilidad de utilizar cheques como medio de pago en el mercado de capitales, lo que supone un nuevo golpe para las PyMEs.
Economistas y cámaras empresarias advierten que este esquema podría profundizar la destrucción de puestos de trabajo registrados y acelerar el cierre de negocios en los centros comerciales y cordones industriales.
