El país se adhirió a un compromiso multilateral que busca frenar prácticas comerciales consideradas distorsivas cuando la capacidad de producción supera persistentemente la demanda. El documento, firmado por 15 economías el 7 de octubre, menciona específicamente el sector automotor junto con baterías, semiconductores y paneles solares, aunque no prohíbe explícitamente la importación de vehículos chinos.
Argentina dispone actualmente de un régimen que permite ingresar hasta 50.000 vehículos por año con arancel cero en el Derecho de Importación Extrazona, beneficio que pueden solicitar tanto fabricantes locales como otros importadores. La demora en convocar a nuevas importaciones con ese beneficio ha alimentado especulaciones sobre posibles cambios en los criterios de asignación del cupo.
En el sector circulan diferentes propuestas para modificar la distribución del cupo a partir de 2027: algunas sugieren segmentar según la tecnología de motorización, mientras que otras plantean combinar variables como precio, fecha de ingreso y antecedentes de las empresas. Sin embargo, no hay confirmación oficial sobre cuál será el nuevo esquema ni si la demora responde efectivamente al compromiso internacional.
Para los consumidores, la definición final de estas reglas será determinante porque modificará qué modelos y marcas tendrán acceso al beneficio arancelario y afectará la competencia entre proveedores. El impacto real sobre los precios dependerá tanto de las decisiones del gobierno como de las estrategias comerciales de cada empresa.
