Claudio Tapia cumplió con lo prometido y viajó hasta Vallecito, a 64 kilómetros de la ciudad de San Juan, para agradecerle a la Difunta Correa por el camino que hizo la Selección en el Mundial 2026. El titular de la AFA no solo rezó en el santuario, sino que también entregó una prenda cargada de simbolismo: el traje que usó durante la competencia.
La promesa había quedado registrada antes de que el equipo nacional jugara la semifinal ante Inglaterra. En ese momento, Tapia había contado que le pidió una mano a la Difunta y se comprometió a volver al santuario después del 20 de julio, sin importar cómo terminara el torneo.
La prenda donada pasó a integrar el Museo de la Fe, uno de los espacios más visitados del complejo religioso sanjuanino. Durante su paso por Vallecito, el dirigente conversó con devotos y con autoridades locales, en una escena que reflejó el vínculo que mantiene desde hace tiempo con la santa popular.
Tapia no fue el único futbolero que peregrinó al lugar tras el Mundial: Thiago Almada también llegó en avión privado, junto a un grupo de amigos, para subir las escalinatas del santuario y agradecer en persona. Vallecito recibe cada año a más de un millón de peregrinos y es uno de los centros de devoción popular más importantes del país, ligado a la historia de Deolinda Correa, fallecida en el desierto sanjuanino en el siglo XIX.
