El Gobierno nacional confirmó que en junio las cuentas públicas arrojaron un déficit primario de $696.843 millones y un déficit financiero de $1.024.891 millones. El propio ministro de Economía, Luis Caputo, difundió los números a través de su cuenta en la red social X y aclaró que el resultado ya estaba previsto por el equipo económico debido al impacto estacional del pago del medio aguinaldo a los trabajadores estatales.
A pesar de ese bache mensual, el primer semestre del año cerró con signo positivo: el superávit primario acumulado entre enero y junio equivale al 0,6% del PBI, mientras que el superávit financiero llegó al 0,1% del PBI. Desde el Palacio de Hacienda remarcaron que este es el eje central del programa económico y que buscan sostenerlo de cara a la segunda mitad del año y al escenario electoral de 2027.
Caputo explicó que el rojo de junio también estuvo influido por el pago de intereses netos por $328.049 millones y por una caída en la recaudación, producto de la postergación del vencimiento del Impuesto a las Ganancias para personas humanas. El funcionario defendió el ajuste del gasto público como la herramienta que permitió, según indicó, bajar impuestos nacionales por casi tres puntos del PBI desde 2024.
Más allá de los números oficiales, un informe del IARAF (Instituto Argentino de Análisis Fiscal) señala que la carga tributaria que soporta una familia asalariada formal sigue rondando el 50% de su ingreso laboral. Es decir que, de cada $100 de costo laboral de un trabajador registrado, unos $50 se destinan a impuestos nacionales, provinciales y municipales, lo que explica por qué muchos contribuyentes no perciben todavía un alivio real en sus bolsillos.

