El ministro israelí de Relaciones Exteriores, Gideon Sa’ar, ordenó este martes el cierre del consulado británico en Jerusalén Este y la expulsión de funcionarios británicos en respuesta a las sanciones impuestas por el Reino Unido y otros países europeos contra los asentamientos judíos en Cisjordania.
Las sanciones incluyen la prohibición de entrada a 12 diputados británicos y el cese del entrenamiento impartido por las fuerzas británicas a las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina en Ramallah. Sa’ar calificó estas acciones como una interferencia en las elecciones de Israel que se llevarán a cabo el próximo mes.
La medida británica fue respaldada por once países más, entre ellos España, Francia y Canadá, quienes decidieron sancionar el comercio con asentamientos israelíes en Cisjordania, alegando que estos socavan la posibilidad de una solución pacífica al conflicto.
Israel considera estas medidas como hostiles y asegura que no tienen fundamento legal, profundizando así la tensión en la región.
