8 de octubre de 2026
La carrera por la Secretaría General de la ONU sigue trabada: Grynspan lidera y Grossi queda segundo



El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas volvió a realizar un sondeo informal para definir quién será recomendado a la Asamblea General como sucesor de António Guterres, pero la quinta ronda tampoco permitió alcanzar un consenso. La costarricense Rebeca Grynspan volvió a obtener la mayor cantidad de apoyos, mientras que el argentino Rafael Grossi avanzó al segundo lugar.

Grynspan, actual secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), obtuvo 9 votos de “alentar”, 6 de “desalentar” y ninguno de “sin opinión”. De esta manera, alcanzó el mínimo de nueve apoyos que permitiría avanzar, pero su candidatura quedó condicionada por el elevado número de rechazos.

El dato adquiere especial importancia porque la votación fue secreta y no distingue públicamente entre los votos de los cinco miembros permanentes y los diez miembros no permanentes. Por lo tanto, aunque cualquier rechazo de Estados Unidos, China, Rusia, Francia o Reino Unido podría bloquear posteriormente una candidatura, todavía no se conoce oficialmente qué país está utilizando esa posición contra cada postulante.

Grossi escala al segundo lugar

El argentino Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), obtuvo 6 votos a favor, 7 en contra y 2 sin opinión en la quinta ronda. Aunque perdió apoyos respecto del sondeo anterior, escaló al segundo puesto debido a la caída de otros candidatos.

Grossi fue nominado oficialmente por la Argentina en noviembre de 2025 y continúa entre los candidatos que buscan suceder a Guterres, cuyo segundo mandato finaliza el 31 de diciembre.

La candidatura argentina es considerada cercana a la posición de Washington. Fuentes internacionales habían señalado que el presidente estadounidense Donald Trump respalda a Grossi, mientras que China aparece alineada con candidaturas latinoamericanas alternativas, entre ellas Grynspan. Sin embargo, la composición exacta de los rechazos registrados en los sondeos permanece bajo reserva.

Una elección atravesada por la disputa entre las grandes potencias

El proceso de sucesión de Guterres está condicionado por las diferencias entre los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido. Para que una candidatura pueda avanzar se necesitan al menos nueve votos favorables y que ninguno de esos cinco países ejerza su poder de veto.

La disputa también tiene una dimensión regional. Los principales candidatos que se mantienen en carrera provienen de América Latina y el Caribe, una región que aparece como la principal candidata a ocupar el cargo en esta sucesión, de acuerdo con la tradición de rotación geográfica que caracteriza al proceso.

A esto se suma un elemento inédito: nunca una mujer fue elegida secretaria general de la ONU. El documento aprobado por los BRICS en su cumbre de septiembre destacó expresamente esta situación y señaló también que solamente una persona de América Latina y el Caribe ocupó hasta ahora el máximo cargo de la organización.

Ese escenario favorece especialmente a las candidatas latinoamericanas y forma parte del contexto diplomático en el que se desarrolla la disputa, aunque no constituye por sí mismo un criterio formal de elección.

La definición todavía está abierta

La quinta ronda también mostró el retroceso de otros postulantes. Entre los resultados difundidos aparecen Olara Otunnu, Macky Sall, María Fernanda Espinosa e Ivonne A-Baki, además de Grossi y Grynspan. La representante de Guyana, Carolyn Rodrigues-Birkett, también permanece en competencia.

El próximo paso está previsto para el 16 de octubre, cuando el Consejo de Seguridad vuelva a reunirse para continuar el proceso. Esa instancia podría aportar mayor claridad sobre las posiciones de los miembros permanentes y determinar si la disputa se encamina hacia Grynspan, Grossi u otro candidato.

Por ahora, la carrera continúa sin un candidato capaz de reunir el consenso necesario. Grynspan mantiene el liderazgo numérico, pero Grossi consiguió avanzar al segundo lugar en una elección que refleja, una vez más, las diferencias geopolíticas que atraviesan al Consejo de Seguridad.

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