El Banco Central logró este miércoles que sus reservas internacionales superaran la barrera de los u$s50.000 millones, alcanzando un máximo que no se veía desde 2019. El stock bruto creció u$s417 millones en la jornada y terminó en u$s50.059 millones, aunque el salto se explicó sobre todo por un efecto contable y no por una mayor intervención en el mercado de cambios.
El principal motor de esta suba fue el oro, que trepó 3,80% ante rumores de una posible tregua en Medio Oriente, aportando unos u$s300 millones al valor de las tenencias del organismo. A esto se sumó un dólar más débil a nivel global, con caídas en el índice DXY y mejoras del euro, la libra y el yuan frente al billete estadounidense.
En paralelo, la compra directa de divisas por parte del Central fue la más baja desde que arrancó el programa de acumulación de reservas: apenas u$s8 millones, sobre un total operado de u$s515 millones en el mercado oficial. Con este resultado, agosto acumula compras por u$s54 millones y el total del año llega a u$s13.381 millones, aunque el ritmo diario se desaceleró marcadamente respecto a julio, cuando el promedio rondaba los u$s103 millones diarios.
En el plano cambiario, el dólar mayorista cerró casi sin cambios en $1.496,50, todavía cerca de la barrera psicológica de los $1.500. El dólar blue bajó a $1.540 y las cotizaciones financieras, MEP y contado con liquidación, también retrocedieron levemente, mientras que la brecha con el mayorista se achicó al 2,91%. Los contratos de futuros del dólar, por su parte, operaron con bajas generalizadas en las principales posiciones.
