El consumo masivo en la región creció 6,6% en valor y 1,4% en volumen durante el último año, según el informe Consumer Insights Latam 2026. Los especialistas explican que no se trata de que la gente compre menos, sino de que reorganiza sus prioridades: en Argentina, los hogares ajustan el presupuesto sin dejar de lado elecciones vinculadas a la salud y el disfrute.
Nueve de cada diez hogares argentinos buscan reducir el consumo de azúcar, uno de los porcentajes más altos de todo el continente. A la hora de elegir productos sin azúcar, lo que más pesa es el sabor, que los ingredientes sean naturales y que la relación entre calidad y precio sea conveniente.
El relevamiento detectó que las categorías más recortadas son las harinas, con el 54% de los hogares que dice reducir su consumo, seguidas por el pan con 46%, los ultraprocesados con 38% y los snacks salados con 32%. En cambio, el café mantiene un lugar firme en la rutina diaria, y en productos como el chocolate o el alcohol la mayoría prefiere sostener el consumo antes que eliminarlo. Marcela Botana, directora de Desarrollo de Mercado para Latinoamérica de la consultora, señaló que el consumidor local no busca resignar el placer, sino repensar de qué forma y con qué se lo permite.
El fenómeno se repite en toda la región, donde el segmento de bienestar y autocuidado creció 12% en valor frente a un 4% de los productos esenciales. Esa reconfiguración también se nota en los canales de compra: los locales de descuento ganaron terreno en productos básicos, mientras el comercio electrónico y las tiendas de conveniencia crecieron de la mano de la practicidad en rubros como belleza y cuidado de mascotas.
