Javier Milei encabezó una cadena nacional para anunciar lo que calificó como el conjunto de reformas estructurales más relevante en 91 años. El eje central es una modificación a la Carta Orgánica del Banco Central, que según el mandatario busca terminar con la posibilidad de emitir dinero para financiar al Estado, algo que definió como una forma histórica de perjudicar a los ciudadanos.
El proyecto que el Ejecutivo enviará al Congreso se apoya en cinco puntos centrales: devolver al Banco Central su única función de cuidar el valor de la moneda, prohibir de manera explícita el financiamiento a Nación, provincias y municipios, dificultar la remoción política del titular de la entidad y su directorio exigiendo dos tercios en ambas cámaras, limitar el reparto de dividendos por servicios de liquidez y eliminar las Letras Intransferibles del Tesoro incorporadas en la reforma de 2012.
Milei también presentó el llamado grillete fiscal, una regla que impediría al Congreso aprobar o mantener un presupuesto con déficit. Si el desequilibrio persiste varios meses sin corrección, se activaría automáticamente un freno a la actividad estatal no esencial: se detendrían contratos, incorporaciones de personal y envíos discrecionales de fondos a las provincias, aunque se mantendrían intactos jubilaciones, salud, seguridad y otras áreas consideradas prioritarias.
El Presidente remarcó que, mientras dure ese freno, ni él ni el vicepresidente, legisladores, ministros o funcionarios de rango menor percibirán sueldo, y planteó extender ese esquema a las provincias que quieran sumarse. Además, adelantó que el paquete de reformas contempla cambios en el mercado de capitales y en el de seguros, aunque no brindó detalles adicionales sobre estos dos puntos.
